Teatro

'La venganza de la Petra', de Carlos Arniches, en el Teatro Amaya de Madrid

Carlos Losada

Foto: Scenarte Producciones

Domingo 7 de julio de 2019

2 minutos

Los espectadores encontrarán en esta obra el humor y la ironía habituales del dramaturgo alicantino

La venganza de la Petra de Carlos Arniches

A partir del 15 de julio Scenarte Producciones lleva al Teatro Amaya de Madrid una de las comedias más divertidas del dramaturgo Carlos Arniches, que a su vez es uno de los más destacados (y prolíficos) de la historia del teatro en nuestro país.

Se trata de La venganza de la Petra, obra que cuenta cómo Petra, cansada de que su marido Manolo la descuide, decide vengarse con el objetivo de recuperarlo y alejarlo de las actitudes “vividoras” que tiene. Para ello contará con la ayuda de su ocurrente padre Nicomedes, su madre Nicanora y su criada Eudosia.

"Donde las dan las toman"

Este es el subtítulo de la obra y deja muy claras las intenciones de Petra y del propio Arniches, que demuestra todo el ingenio y la gracia propias de su teatro. A ello le suma su particular maestría para construir la trama con coherencia y humor, de modo que aún hoy, más de un siglo después de su estreno, sigue haciendo reír a los espectadores.

La versión que se podrá ver en el Teatro Amaya hasta el 25 de agosto tiene como director a José Luis Gago, que además participa como intérprete junto a Estrella Blanco, Adolfo Pastor, Natalia Jara, Victor Benedé, Ana Santos-Olmo, Didier Otaola, Tino Antelo y Naty Martín.

La venganza de la petra 2

Carlos Arniches, “pintor” de Madrid

Como puede comprobarse en La venganza de la Petra, el autor alicantino se caracterizó por mostrar a la perfección los ambientes más populares de Madrid, con su peculiar modo de hablar y sus comportamientos “chulescos” que se podían ver también en las zarzuelas. De hecho, Arniches llegó a colaborar con músicos como Ruperto Chapí, José Serrano y Federico Chueca.

Con sus obras, Arniches buscaba la caricaturización de esos personajes de barrios populares que hablaban de un modo muy redicho y no solo lo consiguió, sino que además logró que calara en el público, que asistía divertido a las representaciones. Eso sí, tal y como expone María Victoria Sotomayor Sáez, en su ensayo Comicidad y humor en Carlos Arniches, el autor “siempre consideró su forma de hacer teatro una especie de ‘servicio público’. Pensando en el espectador, se planteaba las obras como un medio para divertir y proporcionar alegrías en tiempos de pesadumbre; también para conmover, dando cauce a los sentimientos más elementales del ser humano, la risa y las lágrimas; y de paso, proponía lecciones de conducta y un modo de entender la realidad”.

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