Teatro

Grandes obras para celebrar el Día Mundial del Teatro

Carlos Losada

Foto: Bigstock

Viernes 27 de marzo de 2020

4 minutos

El 27 de marzo se celebra en todo el mundo una jornada en la que hace un homenaje a este arte

Teatro Real de Madrid

Con el país casi paralizado y con una situación en la que no es posible acudir a los centros de ocio, parece que no es buen momento de celebrar el Día Mundial del Teatro. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, el hecho de que el 27 de marzo se homanejee a esta forma de arte no hace sino recordarnos la importancia de la cultura, ya que resulta esencial en la evolución de la civilización.

Y es precisamente en estos días de aislamiento cuando nos podemos haber dado cuenta de lo necesario que es el ocio, de lo importante que son esas historias que se han representado a lo largo de la historia, haciéndonos soñar o viajar a lugares donde nunca nos habíamos planteado.

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Desde que los griegos lo inventaron, el teatro ha estado acompañando al ser humano a lo largo de los siglos. Y aunque los modos y las temáticas hayan cambiado, lo esencial ha permanecido, su magia. Así que para homenajear a este arte vamos a recordar las mejores obras de todos los tiempos. Claro que decirlo así resulta cuanto menos pretencioso, con lo que apuntaremos algunos de los clásicos más importantes que podemos leer en estos días de confinamiento.

Por supuesto, hay una preponderancia de artistas nacidos en nuestro país, no solo por su innegable calidad, sino porque siempre es bueno recordar los grandes títulos escritos en nuestra lengua.

‘Edipo Rey’

Comenzamos con una obra de la Antigua Grecia, con la que queremos representar otras muchas que pusieron las bases de lo que el teatro sería posteriormente. Hay quien dice que todos los géneros los inventaron ya en Atenas y demás ciudades griegas y que lo que se ha hecho después solo son variaciones de las mismas.

Sea como fuere, en Edipo Rey encontramos un drama de proporciones inmensas. En él Sófocles nos presenta una historia marcada por la tragedia desde sus inicios. Todo comienza cuando el rey Layo consulta al oráculo y le dice que su hijo le asesinará. Así que, ni corto ni perezoso, lo ata y se lo da a un esclavo para que lo abandone a su suerte (como se puede observar, se trata de una trama muy utilizada posteriormente).

Sin embargo, el destino actuará de tal modo que no solo no morirá, sino que en una vez adulto -y sin saber nada- matará al que fue su padre y terminará casándose con su madre Yocasta también sin saberlo.

Sófocles

‘La Celestina’

La Tragicomedia de Calisto y Melibea, que al parecer fue escrita por Fernando de Rojas, es todo un clásico de las letras españolas. Tanto es así que ha supuesto una auténtica inspiración para los autores posteriores.

Esta obra hereda de las tragedias griegas el funesto final, ya que la ambición y la maldad es lo que lleva a la muerte a casi todos los personajes. El argumento se podría resumir (para los que no lo hayan leído) del siguiente modo: Calisto cae prendado de Melibea, que lo rechaza, así que este contrata los servicios de la alcahueta y prostituta Celestina, que ayudada por los dos criados de Calisto, consigue que Melibea se enamore. Eso sí, la ambición la cegará y eso hará que todos los demás terminen viendo el fin de sus días antes de tiempo.

'La Celestina' por la compañía Bambalina (Bambalina Teatre Practicable)

‘Hamlet’

No podía faltar en esta lista una obra de uno de los mejores autores teatrales de todos los tiempos: el inglés William Shakespeare, autor de otros títulos como Macbeth, Romeo y Julieta o El sueño de una noche de verano. Sin embargo, ninguna de sus obras llega a la maravilla que supone esta tragedia danesa en la que Hamlet es el protagonista.

Este príncipe descubre que su padre, el rey, ha sido asesinado por su propio hermano y por su esposa, la madre del propio Hamlet. Así que se hará pasar por loco con el objetivo de llevar a cabo una venganza contra aquellos que han sido corruptos, incestuosos y traidores, aunque se tenga que llevar por delante el amor que siente por Ofelia.

Shakespeare

‘Fuenteovejuna’

Y si Shakespeare fue el gran nombre inglés del teatro, en España destacó el magnífico y prolífico Lope de Vega, autor de numerosas obras entre las que se encuentra esta, donde trata el tema de que el pueblo unido es mucho más poderoso.

Aquello de Fuenteovejuna, todos a una queda patente en la trama, en la que el Comendador de Calatrava hace y deshace a su antojo en esta localidad. Sin embargo, cuando trata de tomar por la fuerza a Laurencia, que está enamorada de Frondoso, el agua colma el vaso y el pueblo decide matar al comendador. A partir de entonces, cuando se busquen culpables, la respuesta siempre será la misma: Fuenteovejuna.

Lope de Vega

‘La casa de Bernarda Alba’

La quinta obra que apuntamos es de uno de los mejores autores españoles del siglo XX, tanto en teatro como en poesía. En La casa de Bernarda Alba, Federico García Lorca nos sumerge en una historia claustrofóbica donde Bernarda ha enviudado a los 60 años y decide que ella y sus cinco hijas permanezcan de luto encerradas durante ocho años.

Sin embargo, aparecerá Pepe el Romano, que se promete con Angustias, la hija mayor, pero mantiene una relación a escondidas con Adela, la pequeña. Como no puede ser de otro modo, el final será trágico.

Federico García Lorca

Aparte de esta pequeñísima muestra, no estaría mal revisar otras grandes obras como La vida es sueño de Calderón de la Barca, Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, Casa de muñecas de Henrik Ibsen, Tartufo de Molière, Esperando a Godot de Samuel Beckett, La cantante calva de Ionesco, Medea de Eurípides y otras muchas que seguro que te harán pasar un gran Día Mundial del Teatro.

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