Miriam Gómez Sanz
Ocio
El Thyssen redescubre a Hammershøi, el maestro danés del silencio
La primera gran retrospectiva en España reúne 70 obras y viajará a Zúrich
El Museo Nacional Tyssen-Bornemisza dedica por primera vez en España una gran retrospectiva al pintor danés Vilhelm Hammershøi, un artista admirado en su tiempo y después relegado durante décadas. La exposición, titulada Hammershoi. El ojo que escucha, puede visitarse hasta el 31 de mayo y reúne setenta obras realizadas a lo largo de sus 51 años de vida.
Lejos de ser un "incomprendido" o un "marginado", Hammershøi gozó de reconocimiento internacional en torno a 1900. Sin embargo, su nombre fue perdiendo presencia tras su muerte, hasta la década de los 80, cuando comenzaron a organizarse nuevas exposiciones sobre él, según ha recordado el director artístico del museo, Guillermo Solana.
En España, según la comisaria Clara Marcellán, no hay ninguna obra suya en colecciones públicas ni privadas, aunque en 2007 ya se celebró una muestra dedicada al artista.

La fuerza de "lo esencial"
A lo largo de su carrera pintó alrededor de 400 óleos. Desde etapas tempranas definió una paleta "muy reducida", dominada por negros, blancos y ocres. Hammershøi se concentró en las líneas y en "lo esencial", dando un peso decisivo a la luz y al color para "conseguir armonizar", explica Marcellán. El subtítulo de la muestra, el ojo que escucha, alude precisamente a esa relación entre su pintura, el silencio, la aparente calma que transmite y el interés del artista por la música.
Entre los temas más recurrentes aparece la figura de su esposa, Ida Ilsted, presencia habitual en su universo creativo. También aparecen los interiores domésticos y sus paralelismos con el tratamiento de las arquitecturas y paisajes, así como su autorrepresentación como pintor en los últimos años de su vida.
La exposición, que no sigue un orden cronológico, incorpora además 19 obras de otros artistas contemporáneos a Hammershøi que ayudan a "contextualizarle". La muestra termina con sus últimas obras.
En esta última etapa, tras abandonar en 1908 el apartamento en Strandgade 30 en Copenhague, retomó la figura humana en grandes formatos con desnudos. Y en 1911, después de casi quince años sin autorretratarse, volvió a pintarse a sí mismo, pincel en mano, mirando al espectador.
La muestra podrá visitarse de martes a viernes y domingo de 10:00 a 19:00 y los sábados de 10:00 a 23:00. Tras su paso por Madrid, viajará a la Kunsthaus Zürich en Suiza, donde se presentará del 3 de julio al 25 de octubre.

