Este paraíso natural de Galicia es conocido como 'las Seychelles de Europa'
El archipiélago combina playas, acantilados y paisajes únicos
Frente al litoral gallego se encuentra un conjunto de islas que parece un hermoso destino tropical gracias a su belleza y sus aguas cristalinas. A poco más de una hora en barco desde tierra firme, este enclave brinda a los visitantes paisajes de aspecto caribeño sin salir de Europa, lo que ha despertado la atención de muchos turistas, que la llegan a llamar 'las Seychelles de Europa'.
El archipiélago de las Islas Cíes está formado por Monteagudo, Do Faro y San Martiño, tres islas deshabitadas situadas a unos 45 minutos en barco desde Vigo. Sus bahías, hermosas playas y espacios naturlaleas son los atractivos principales de este lugar. Con el paso del tiempo, fueron ocupadas de manera puntual por monjes, pescadores y salineros. Las islas también sufrieron incursiones piratas que provocaron etapas de despoblación.
Desde los años ochenta, las Islas Cíes cuentan con protección ambiental y, desde 2002, forman parte de un parque nacional marítimo-terrestre. Para la buena conservación del entorno, el número de visitas está regulado, pues solo se permite la entrada de 450 personas diarias en temporada baja, y 2.200 en temporada alta. No existen hoteles, solo un pequeño camping, y los turistas están obligados a llevarse todos sus residuos.

Playas y acantilados
La parte oriental del archipiélago se destaca por sus playas de arena blanca y sus aguas calmadas, como la Playa de Rodas. Por otro lado, en el lado occidental se pueden observar imponentes acantilados de granito que se precipitan hacia el océano Atlántico.
Entre ambos extremos se pueden ver dunas, bosques de pinos y zonas donde viven más de veinte especies de aves reproductoras, algunas de ellas poco habituales. Los diversos caminos que se encuentran señalizados conducen a los visitantes a miradores y faros desde los que se obtiene una vista completa de las islas.
El mar, aunque suele ser muy frío incluso en verano, y la escasa contaminación lumínica refuerzan el caracter especial del lugar, donde la naturaleza se conserva de manera intacta.


