Beatriz Cano
Opinión

"Por primera vez he podido dormir bien"

Beatriz Cano
Diario residencia mayores: dormir bien coronavirus
Diario residente

Ya estoy instalada en el hotel. La verdad, no me puedo quejar. Es una realidad muy diferente.

Para que os hagáis una idea de cómo es la atención en un lugar y en otro, me tengo que remontar al miércoles. En mi residencia, ese mismo día, escuché a una de las supervisoras que pretendía que una auxiliar utilizara un grúa apañada con nudos para levantar a un residente. Viendo tamaño despropósito, la trabajadora se plantó y le dijo que no la iba a usar, porque el nudo podía deshacerse en cualquier momento.

En el hotel, las cosas son diferentes. El miércoles, cuando llegué, me estuvo acompañando en todo momento una auxiliar, muy amable y cariñosa. Cené y sobre las diez me tendí en la cama, ella cerró las cortinas de la habitación y me dormí. Había una calidez en la atención que, desgraciadamente, rara vez se ve.

Así, gracias a ese buen trato, he logrado descansar y recuperar la "normalidad" perdida. Llevaba más de quince días durmiendo sólo dos o tres horas por el miedo y por el terror que me provocaba la pésima organización de la residencia de Usera.

Allí, faltaba humanidad y reinaba la indiferencia y el caos. Aquí, la cosa es muy distinta. Es todo un lujo. Me siento a salvo en este hotel de Kike Sarasola que se sitúa en pleno Barrio de las Letras.

Para que os hagáis una idea del trato, os dejo una carta que recibimos los residentes el viernes de parte de una trabajadora del hotel. Gracias.

Carta Hotel

 

Por ello, he de reconocer que este fin de semana ha sido bueno. Pausado, como en todas partes, pero en cierto modo, ha sido como volver a casa, como regresar de un viaje siniestro lleno de peligros a un lugar seguro.

Además, aunque encerrada en mi habitación, he tenido unos días productivos. Gracias a la tecnología, he podido ensayar con mi Coro por Skype, relajada y feliz. No es lo mismo que cuando estábamos todos juntos, pero al menos puedo seguir con las clases y aprender con nuestro director y profesor, el señor Rossman.

Así que estoy contenta. He terminado el fin de semana sin sobresaltos. Y lo único que ha interrumpido esta paz, han sido los aplausos y caceroladas, pero supongo que le habrá pasado a todo el mundo.

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