Bernardo Rabassa
Opinión

Juventud, ocio y Covid-19

Bernardo Rabassa Asenjo
Juventud, ocio y Covid-19

La noche del verano expande el virus, definiríamos como objetivo de este artículo, que demuestra que los rebrotes se están produciendo, fundamentalmente entre los más jóvenes, que necesitan asistencia médica y que en el triaje tradicional, que se ha impuesto desde el comienzo de la pandemia, menoscaba la posibilidad de tratamiento de la edad adulta y sobre todo de la tercera edad. ¿Qué hacer para evitarlo? Incluyendo medidas coercitivas que impidan comportamientos incívicos a quienes voluntariamente o inconscientemente se están contagiando, difundiendo la pandemia y creando nuevos pacientes a un alto coste económico y si se lo trasladan a los mayores aumentos de la mortalidad, por la fragilidad impuesta por la edad y el abandono y el triaje criminal, de preferir a los pacientes más jóvenes en el tratamiento y disponibilidad de camas y UCIS.

Habría que estudiar, ¿y lógicamente penalizar los comportamientos que han sido de riesgo voluntario en los jóvenes pacientes? Esta medida coercitiva habría que difundirla para parar el incremento geométrico de los contagios voluntarios, por desprecio de las consecuencias. Se trataría de conductas penalizables, por multas, o incluso con procedimientos penales para los casos más graves, resultado de la inconsciencia o de la voluntariedad, como por ejemplo escupir, no llevar mascarillas o contactos personales, sobamientos, no consentidos o si, produciendo un riesgo cierto, de transformarse en agentes de contagiosidad por la voluntariedad de unos inconscientes. Son miles, los casos que se han dado este verano, y que han llevado a cerrar las discotecas y que han hecho reducir las reuniones de grupo a 10 personas, 

Las estadísticas desde el 10 de marzo demuestran que han muerto 46.200 personas por encima de los ocurridos en 2019, cosa que no ocurre en las 10 primeras semanas desde enero. Desde marzo 10 a 21 de mayo, (11 semanas), luego hay un parón, probablemente debido al confinamiento, desde mayo 22 hasta julio 27 (6 semanas), volviendo a superar los fallecidos en las semanas 18 a 33 (4.250 fallecimientos) en total 50.420, el 95% mayores de 65 años.

El número de casos de Covid-19 en España, ha crecido un 78% desde que empezó el verano. Sin embargo, los contagiados son mayoritariamente asintomáticos y enfermos leves, pues en el mismo periodo las hospitalizaciones apenas han aumentado un 6,85% (8.557) y el número de fallecidos sólo ha subido un 2,43% (688). La pandemia de coronavirus ha vuelto a dispararse en apenas dos meses con 193.014 contagiados nuevos entre el 21 de junio y el 28 de agosto, frente a los 246.272 que se detectaron en los cuatro anteriores. El crecimiento ha sido especialmente intenso en agosto, ya que de los 193.014 positivos del verano 150.764 corresponden a este mes y sólo en esta última semana, entre el 21 y el 28 de agosto, han aparecido 53.232 contagiados.

Los jóvenes pueden ser contagiadores asintomáticos. “Una persona joven tiene más posibilidades de diseminar el virus que una persona de 80 años, puesto que se mueven mucho más", explica Miguel Marcos, médico internista del Hospital Universitario de Salamanca. Al no presentar síntomas, como los niños, la noción de peligrosidad disminuye, aunque el "riesgo de contagio siga ahí", lo cual, no significa que haya que "criminalizarlos". 

Se requiere de una Ley específica que considere el control de estas conductas de riesgo, no solo para ellos, sino para todos los demás. Los recursos son escasos y los mayores corremos el riesgo de no ser debidamente atendidos, por preferir el sistema el tratamiento de los más jóvenes y a su vez más irresponsables, a quienes hay que parar los pies. De una vez por todas.


Bernardo Rabassa 

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