Fernando Ónega
Opinión

Cataratas sin agua

Fernando Ónega
Cataratas Victoria

Mientras en Madrid los científicos exponen previsiones terribles, los políticos expresan propósitos que saben que no cumplirán y una niña se consolida como líder de la lucha contra el cambio climático, una imagen produjo una profunda desolación: las Cataratas Victoria, Patrimonio de la Humanidad, están secas. Solo se percibe en un ángulo de las fotos algo así como un hilillo de agua. El resto es una inmensa pared de cobalto increíblemente enjuta. El “humo que truena”, como le llamaron los antiguos, es hoy un estéril color marrón y un silencio aterrador. No sé si será el calentamiento global, pero creo que sí. Que le envíen esa foto a los presidentes de Estados Unidos, de Rusia, de China y de Brasil: es una prueba para incrédulos. Es la muestra de una tragedia sin fronteras. Puede ser el anuncio de que la guerra por el agua será la próxima guerra mundial.

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