Dolores

La crueldad tiene un nombre: empresa inmobiliaria. Concretamente, una inmobiliaria de Tenerife. Y tiene una víctima que escandaliza: Dolores Rosales, una mujer de 91 años de edad a la que esa empresa quiere desahuciar. La quiere echar de su casa en Santa Cruz. Dicen que por falta de pago, como de costumbre. Se sospecha algo peor: es una inquilina que entorpece los proyectos constructivos, quizá especulativos, y no se quiere marchar de allí porque allí vive desde que tenía ocho años. A mí me da igual: si desahucian por falta de pago a una anciana de 91 años que se mueve en silla de ruedas, si la Justicia lo permite y la policía lo ejecuta, es que no existe sentimiento humanitario. Si es un montaje para un negocio, estamos ante en lo más parecido a un crimen. Diga lo que diga la ley, es un crimen de lesa humanidad. 

0

No hay comentarios ¿Te animas?