Fernando Ónega
Opinión

Navidad inglesa y laica

Fernando Ónega
Madrid Navidad luces

Quise empaparme de espíritu navideño, me hospedé durante este fin de semana en un hotel de la calle Preciados, en medio del mogollón y obtuve tres conclusiones. Primera, la gente vive la Navidad: las calles y plazas del centro de Madrid estaban intransitables. No cabía una mosca, ni en el asfalto, ni en las tiendas, ni en los restaurantes. Segunda: en la confluencia de Alcalá y Gran Vía, el Ayuntamiento instaló una gran bola en la que suenan canciones conocidas. Tuve mala suerte: la vez que acudí al espectáculo solo sonó una pieza en castellano. El resto, todo inglés. La programación debió de ser efectuada por un británico. Y tercero: volví a tener mala suerte, porque no escuché ni un villancico ni en las tiendas, ni en la calle, ni en ninguno de los lugares en los que entré. ¿Recuerdan aquel invento del “bautizo laico”? Pues estamos a punto de inventar la Navidad laica. Los cajones que dicen representar un belén en Barcelona tendrían mucho éxito en Madrid.

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