Martes 31 de marzo de 2026
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Este domingo pasado, 65YMAS publicaba un interesante artículo, firmado por el periodista Pablo Recio, sobre la figura del gestor de cuidados en Japón. Como se explica en el artículo, se trata de un profesional que es el "arquitecto" del bienestar del mayor. Su misión principal es evaluar de manera integral la situación de la persona y crear un plan personalizado de asistencia. El gestor de cuidados actúa como el director de orquesta de todo un conjunto sinfónico constituido por los profesionales de servicios sociales y de atención primaria de salud, entre otros actores, con el objetivo de que la persona reciba todos los servicios necesarios para poder seguir viviendo en su vivienda habitual.
Veamos en detalle en qué consiste ese plan personalizado. Para ello podemos partir de una situación clásica: Carmen, una señora de 80 años de edad, viuda, vive sola en su casa. Sus hijos residen en otras poblaciones y acuden a visitarla una vez por semana. Carmen padece diversas afecciones médicas: una artrosis de predominio en las rodillas, que le produce dolor y limitaciones en la movilidad, hipertensión arterial, diabetes tipo 2 y, además, un ligero deterioro cognitivo que, al menos en apariencia, no le dificulta la realización de tareas cotidianas. Además de todo ello, Carmen vive en una zona alejada del núcleo urbano y no dispone de un sistema ágil de transporte público; en consecuencia, no tiene un acceso fácil a las actividades que se realizan en el hogar de ancianos. Ello la coloca en una situación de soledad no deseada. ¿Cómo podrá actuar el gestor de cuidados en el caso de Carmen?
El gestor de cuidados deberá realizar, en primer lugar, una diagnosis de la situación global de Carmen. Para ello deberá visitarla en su domicilio y evaluar los siguientes parámetros:
- El estado de la vivienda (mobiliario, si la cocina es de gas o dispone de vitrocerámica, si tiene mecanismos reguladores de la temperatura ambiental, el nivel de salubridad, etc.).
- La diagnosis del estado clínico, funcional y mental. La diagnosis clínica deberá incluir el conjunto de diagnósticos médicos que consten en el historial clínico de la Sra. Carmen. El funcional se centrará en la capacidad de Carmen para realizar actividades básicas de la vida diaria, actividades instrumentales de la vida diaria y actividades avanzadas de la vida diarias. El mental deberá incluir el estado cognitivo, así como una valoración psicopatológica.
- Diagnosis social, que se centrará tanto en sus relaciones con los vecinos como en el grado de participación en las actividades sociales del municipio.
- Estudio de problemas no diagnosticados previamente y potencialmente tratables.
En segundo lugar, el gestor de cuidados deberá establecer un Plan General de Cuidados, en coordinación con el equipo de Atención Primaria de Salud y con los Servicios Sociales. Este plan general de cuidados deberá incluir los siguientes elementos:
- Estado de salud somática de Carmen. Este apartado incluirá el seguimiento de los diversos tratamientos prescritos, la incidencia de efectos colaterales de los fármacos, las interacciones farmacológicas. También deberá incluir el seguimiento de los posibles tratamientos de fisioterapia, cuidados de enfermería, salud dental y salud nutricional.
- Estado de salud mental de Carmen. Este apartado se centrará en la evolución del estado cognitivo y de posibles trastornos psicopatológicos (depresión, ansiedad, insomnio, etc.).
- Calendario de visitas en el centro de atención primaria de salud. El gestor de cuidados deberá garantizar que la Sra. Carmen acuda a todas las visitas programadas (visitas de seguimiento médico, de enfermería, vacunaciones, analíticas, etc.).
- Calendario de visitas a los servicios sociales.
- Calendario de gestiones administrativas (ayuntamiento, entidades bancarias, empresas suministradoras de servicios, etc.).
- Plan de mantenimiento de la vivienda y de posibles adaptaciones (eliminación de barreras arquitectónicas, entre otras).
- Implementaciones de medidas de soporte (jurisdicción voluntaria, servicios de asistencia domiciliaria, teleasistencia, etc.).
- Todo ello deberá implementarse de manera ágil, evitando las largas e inoperantes listas y tiempos de espera. Además, el gestor de cuidados deberá trabajar de manera coordinada con el gestor/a de casos, del centro de atención primaria, una figura que ya existe en el Estado español.
Este caso ilustra lo compleja que es la tarea del gestor de cuidados y, al mismo tiempo, nos indica que es una figura clave en el sistema de cuidados sociosanitarios, absolutamente necesaria en toda sociedad con una elevada esperanza de vida, como es la española, junto con la japonesa.
Pero todo ello tiene, como es obvio, unos costes elevados que difícilmente pueden ser asumidos por la mayoría de personas, que cuentan con unas pensiones que no dan para demasiadas alegrías. El artículo de Pablo Recio señala que, en Japón, el programa del gestor de cuidados se costea a través de un seguro específico, financiado mediante cotizaciones a partir de los 40 años, que es independiente del seguro sanitario tradicional.
Y ahora surge la gran pregunta: una sociedad que soporta con dificultad todo lo relacionado con el envejecimiento, ¿está dispuesta a costearse este tipo de seguro? ¿Seremos, entre todos, capaces de cambiar el discurso y promover la prevención y los cuidados sociosanitarios individualizados?



