Fernando Ónega
Opinión

Los presidentes y el escribidor

Fernando Ónega
Los presidentes y el escribidor

ENTREVISTA CON EL PRESIDENTE (I): "Me comprometo a blindar las pensiones en la Constitución"

ENTREVISTA (II) "No podemos tolerar como sociedad que se desprecie a los mayores"

Sánchez recibe a 65Ymás 

Uno ya tiene unos años y conoció a todos los presidentes del Gobierno de la democracia, desde Adolfo Suárez a Pedro Sánchez. Sus testimonios y experiencias están en algunos de mis libros. Aquí, con motivo del encuentro con Pedro Sánchez en La Moncloa, solo trato de acercarme al perfil personal, mucho más que al político, de sus antecesores y de él mismo.    

A Adolfo Suárez lo conocí, trabajé con él y tengo el honor de haber sido uno de sus colaboradores más próximos. Por tanto, soy y he sido un “suarista” convencido y creo que además he ganado esa fama. Mucho después de ser presidente, cuando tenía su despacho profesional en la calle Maura de Madrid, me envió una emocionante carta en la que dice textualmente: “Hoy, de la transición política, de la democracia española, no se puede hablar de vencedores ni vencidos. Es nuestra mayor gloria”. Siempre consideraré esa carta como su testamento político.

Los presidentes y el escribidor

 

Leopoldo Calvo Sotelo me pidió que le ayudara en sus discursos para la campaña electoral de 1982, y lo hice, pero sin tanta fortuna como la que tuve con Suárez. Leyó el primero en el primer mitin de la campaña y, recordado después de tantos años, creo que fue un desastre. Ni acerté en el tono ni supe ponerme en su personalidad. Seguramente su altura intelectual era infinitamente superior a la mía.

Después llegó Felipe González. Debo reconocer que he sido muy duro con él durante casi todo su mandato; pero no es hombre rencoroso. La prueba es que fui de los primeros invitados a su famosa “bodeguilla”, estuve en los equipos de Televisión Española que le hicieron entrevistas junto con los directores de La Vanguardia y El Periódico de Catalunya y personalmente me pareció deslumbrante. Hace unos días se acercó a mí en la presentación de las memorias de Durán i Lleida y me dijo: “Todas las memorias son un ajuste de cuentas”.

Ónega y Felipe González

 

Con Aznar de presidente hablé bastantes veces, pero siempre con algún grupo de periodistas. En la distancia corta no es tan arisco como cuando suelta mítines ideológicos, aunque tenga la misma firmeza de convicciones. La vez que más me sorprendió fue cuando en uno de esos encuentros dijo de Arzallus: “Yo con ese señor no tengo nada que hablar”. Y Arzallus había dicho que el País Vasco había ganado más autonomía con Aznar en trece meses que con González en trece años. En algo le debió traicionar el entonces presidente del PNV.

Ónega y Aznar

 

Rodríguez Zapatero fue la sorpresa. Le conocí dos semanas antes de presentarse a secretario general del PSOE. Puedo atestiguar que no estuvo de acuerdo con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña. Nos convocaba a los periodistas en los momentos más difíciles, lo cual es de agradecer. Hablé después con él en el Consejo de Estado y sigue creyendo –creo que lo dijo públicamente– que la solución de Cataluña era volver al Estatut original, no “peinado” por el TC. Pero ya era tarde.

Ónega y Zapatero

 

Con Mariano Rajoy, curiosamente, tuve menos contacto como presidente: creo recordar que solo una vez almorcé en La Moncloa durante su mandato, aunque coincidíamos mucho en saraos de gallegos. En la intimidad era más expresivo en sus gestos que en sus palabras. Poco después de la moción de censura que lo derribó, estuve con él en Galicia. Era un hombre distinto, relajado y casi feliz. España perdió un presidente, pero su círculo recuperó a un gran conversador. Al hombre sin prisas.

Ónega y Mariano Rajoy

 

Y Pedro Sánchez es la sonrisa andante. Aunque parezca que se hunde el mundo, él aparece siempre sonriente. Y no diré más porque, de todos los citados, es el único que está en campaña electoral. Y además, nos acaba de conceder una entrevista…

Fernando Ónega entrevista a Pedro Sánchez

 

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