Joaquín Ramos López
Opinión

NO es NO ¿quiere que se lo repita?

Joaquín Ramos López
Aprende a decir no con elegancia y sin temor (Bigstock)

A menudo decir no es incómodo y hasta puede resultar ingrato, sin que pierda razón una negativa justificable. Y reiterar la negación es comprometido, determinante y llega a poder acarrear pesares.

Decir no también puede ser necesario y se precisa tener fortaleza de ánimo para hacerlo, incluso si lo requiere la obligada prudencia.

Otra cosa es negar por negar y sostener a ultranza un negacionismo. Actualmente se lleva bastante lo de ser negacionista.

Casi siempre decir sí es un , pues normalmente el sí es positivo y no suele necesitar explicaciones, salvo para quien ajeno a su origen, le puede la curiosidad de saber su porqué.

Personas y personajes (santos, políticos, científicos) de nuestra historia pasada y más recientemente se han empeñado en mantener negaciones, incluso con desmesura, que después les supusieron mordaces respuestas o duros sentimientos encontrados.

Si Ud., buen lector, se siente o practica convencido algún negacionismo rotundo, no me tenga en cuenta si acaso no coincidimos. Y si decide leerme y después desea desahogarse, deje su comentario al final. Cuenta con mi respeto sea su posición aquella que le cumpla.

Frente al llamado positivismo, tendencia o corriente filosófica que sostiene que todo conocimiento deriva de alguna forma de experiencia y se apoya en una base científica -y que asume la mayoría de la población- algunos optan por negar realidades (hechos históricos, evidencias existenciales) simplemente por rechazo de la verdad demostrada.

El negacionismo destacado de estos días, que no nuevo, es el dedicado a despreciar la vacunación contra el contagio del Covid19.

Resulta ciertamente penoso comprobar que haya personas civilizadas y presumiblemente honrosas que propagan esta contrariedad social y sean las mismas que tampoco se ponen la mascarilla. Que no les importa que sus congéneres enfermen.

Y que lo hagan con populistas manifestaciones de oposición a sanitarios, industrias farmacéuticas, autoridades, negando la probada eficacia de tantas otras anteriores y en contra de la verdad de su vital necesidad. Sea que quieren sentir notoriedad aunque su postulado vaya en contra del resto de conciudadanos.

Subsiste con fuerza también el negacionismo (aunque va perdiendo adeptos) respecto del ampliamente admitido, casi un síndrome enfermizo, del esperado Cambio Climático en nuestro planeta.

Sin duda la batalla esta a favor de combatir, para paliar o reducir lo que la naturaleza astral hará seguramente cuando toque a la Tierra producirse el ciclo cambiante correspondiente, como ya ocurrió en eras anteriores que dejaron prueba manifiesta de esos cambios.

Pero asumamos todos que retrasarlo o evitar mayores males requiere frenar el abuso de malgasto de recursos y empeñarnos en recuperar y mantener los preciosos dones de nuestra naturaleza.

También se va equilibrando y aún superando las diferencias entre evolucionistas y creacionistas respecto de las posiciones encontradas de científicos y religiosos en cuanto al origen y desarrollo evolutivo de los organismos vivos terrenales, restando virulencia al desencuentro negacionista originado en su momento.

Hay negacionistas comprensibles –aunque no se comparta su manifiesto– debidos al seguimiento de doctrinas, costumbres muy incardinadas, creencias incombustibles que provocan contrariedades físicas, psíquicas materiales, dócilmente soportadas, contra una lógica generalizada (p.e. no consentir transfusiones)

Otros negaciones son inconsistentes, no pueden sustentarse porque van claramente contra la realidad de los hechos cuestionados. Son negacionistas imposibles, es negar por negar. No querer ver ni aceptar la existencia verdadera, contrastada (p.e. de holocaustos)

Y tenemos, lamentablemente, negacionismos insolidarios que desacreditan postulados de política social. Me refiero a aquellos ciudadanos que niegan pagar impuestos y cotizaciones; que rechazan votar en las elecciones; que ningunean el patrimonio de todos. Todo ello arguyendo que su aportación no resolvería nada.

Debo concluir que la existencia de las conductas negacionistas no justificables por ir contra realidades, solo puede corregirse inculcando enseñanzas constructivas, argumentando positivamente, aclarando causas y motivos, razonando conveniencias, educando sin agravios.

Sobre el autor:

Joaquín Ramos López

Joaquín Ramos López

Joaquín Ramos López es abogado y autor del blog Mi rincón de expresión.

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