EuropaPress 2479639 Afiliados del Partido Socialista ven en una de las pantallas de la sede del partido a los dirigentes de Vox como celebran sus buenos resultados electorales durante la noche electoral del 10N en Madrid (España) donde el

No se les va de la boca la palabra renovación, mencionan con desdén la palabra experiencia y a muchos de ellos la palabra Transición les provoca una sonrisa sarcástica. Se ponen de los nervios cuando se les explica que gracias a aquella gente de la Transición que dio el do de pecho recuperamos la libertad perdida y paseamos por el mundo con la cabeza bien alta después de cuatro décadas en las que nos miraban con desprecio. O con pena.

Lo ocurrido el 10-N se veía venir. Estas elecciones, como las de abril, han demostrado que la renovación solo es útil si se acompaña de la experiencia. El PSOE de Sánchez se ha llevado un palo importante porque el actual presidente ha mirado por encima del hombro a los socialistas del felipismo y aquella manera de hacer política. Error que cometió Casado cuando ganó las primarias del PP, y que se apresuró a corregir llamando a su vera a personas a las que había ninguneado. Buscó candidatos con curriculum de gestión, en lugar de novatos sin más bagaje que ser amigo de o familia de. Casado ha tenido un éxito importante, deslucido porque los sondeos le auguraban la apoteosis y no ha sido tanto. Además, el rechazo a la clase política actual ha puesto en las alturas a Vox, que le restó votos. Es Vox  un partido que preocupa, por no decir que atemoriza, a quienes defienden con uñas y dientes la Constitución y la ley, y se hacen cruces con algunas de las propuestas de Abascal. Suenan bien… pero son inconstitucionales, aunque se guarda de decirlo.

Estas elecciones han tenido resultado inquietante. Sigue el bloqueo y se debilita el actual gobierno, pero la oposición no suma suficiente para relevarlo. Ciudadanos, que podía ser un gran partido bisagra, se ha quedado en nada por culpa de la incompetencia y la banalidad de Albert Rivera, convertido en rey del bandazo y perdedor por tanto de las urnas.

Solo cabe una salida: que Sánchez y Casado se sienten en torno a una mesa y no se les permita levantarse hasta que lleguen a un acuerdo de investidura en condiciones y con condiciones. Y que después pase el PP a la oposición, para no abrasarse en una coalición y para atar en corto al gobierno. Después, ya se verá.  Si Sánchez no cumple, moción de censura. Y si cumple, el éxito será suyo y de quien le permitió gobernar bajo estricto control.

Sobre el autor:

Pilar Cernuda

Pilar Cernuda

Pilar Cernuda (Santiago de Compostela, 1948) es periodista y miembro del Comité Editorial de 65Ymás.

Licenciada en Periodismo, su trayectoria profesional comienza en 1975, dedicándose durante años cubrir las actividades de la Casa Real. Posteriormente es contratada por el diario ABC. Ejerció su profesión en medios como Radio Nacional de España, la Cadena COPE y Televisión Española. En la pequeña pantalla condujo el espacio de entrevistas Centros de poder (1994-1995), junto a Julia Navarro, en cuya última emisión realizó una entrevista al entonces presidente del Gobierno Felipe González. En la década de 1990 también colaboró asiduamente en el informativo matinal Los desayunos de TVE.

Se ha dedicado a la información y el análisis político en diversos medios escritos, radio y televisión. Actualmente colabora en Espejo público de Antena 3 y en Onda Cero, y publica sus columnas en varios periódicos.

Es autora de más de veinte libros de actualidad política, entre los que cabe destacar: El presidente, Ciclón Fraga, 30 días de noviembre, El síndrome de La Moncloa, Moncloa Confidencial Genio y figura, así como del ensayo Madres solas y la novela histórica Volveré a buscarte.

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