Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Las cinco etapas del ser

Ramón Sánchez-Ocaña
Las cinco etapas del ser

Fue el psicólogo Maslow quien definió la jerarquía de las necesidades humanas. Es curioso analizarlas, porque en el fondo habla de cuáles son las etapas de nuestras aspiraciones personales

Se trata de una pirámide que tiene en la base, lo más elemental: alimentación, necesidades primarias, agua, aire. Cubierta la necesidad física directa, la siguiente, desde que el hombre es hombre, es la de refugio. Instalarse en la cueva, en su propio territorio, buscando la seguridad y la protección.

Una vez que el hombre come y se siente seguro, busca una nueva etapa en su ascensión: comunicarse, estar con alguien, amar, tener amigos. Es lo que podríamos llamar la aceptación social. Pero aceptación tal y como somos. Ser más y mejor es algo que la naturaleza aplaude y todo ello da sensación de autenticidad. Pero aparentar, sin ser, es vender humo. Es un montaje artificioso. Quien aparenta mucho, miente mucho. Y eso es hacer trampa.

Desde ese momento y de acuerdo con esa aceptación, estaría el cuarto y penúltimo peldaño: la autoestima; es decir, la sensación de sentirse querido y valorado. Este es un ejercicio al que deberíamos de dedicar más tiempo, porque el hombre de hoy suele tener la autoestima por los suelos. Debemos de valorar lo que tenemos de bueno y no compararnos para salir perdiendo. (Sirva el ejemplo personal: Yo canto mucho peor que Víctor Manuel, pero seguro que él juega al mus mucho peor que yo...). Tenemos que pensar que cada uno es importante y valioso; que es único y diferente. Cada cual siempre es una pieza útil  en la sociedad en que vive.

Y en la cima de la pirámide está quizá la cuestión más difícil, ya que depende siempre de nuestra propia óptica: la autorrealización. Porque enseguida surgen las preguntas: ¿Quién se siente plenamente realizado?. ¿Quién no tiene en algún recoveco de su espíritu una sana aspiración irrealizable?. Sinceramente, hay un ejercicio básico para llegar a esa cúspide en la que situaríamos la calidad de vida. Y hay que pensar en que esa calidad sólo se consigue si se tiene calidad en lo que se hace, en lo que se piensa y en lo que se mira. Y eso no reside en el entorno, sino en el cerebro y en los ojos del que hace, piensa y vive, como diría mi amigo, el psicólogo Miguel Silveira.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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