Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Distrofia, cuando el músculo no obedece

Ramón Sánchez-Ocaña
Distrofia, cuando el músculo no obedece
Píldoras

 

El movimiento de nuestro cuerpo sigue las leyes de la palanca. No hace falta un punto de apoyo y una especie de motor que genere la fuerza. Y ese motor que impulsa nuestro cuerpo no es uno, sino muchos. Son exactamente 434 y se llaman músculos. Están formados por unas células que no son como las demás, sino que son alargadas y se llaman fibras. Son las únicas del cuerpo que pueden contraerse y alargarse como respuesta a una orden del cerebro. El músculo es como un órgano flexible, elástico, contráctil

Usted está ahora leyendo esta página. Piensa: voy a cambiar la pierna de postura. Lo decide. Casi sin percibirlo, el cerebro empieza a dar órdenes. Y sin que seamos conscientes, las fibras se ponen de acuerdo para contraerse y hacer posible el movimiento. Pero hay veces que los músculos sufren una alteración y aunque funcionen, son como muelles que han perdido la capacidad de fuerza. Es la distrofia. Y la causa, en la mayor parte de casos, hay que buscarla en la genética.

La más frecuente lleva el nombre del médico francés que la describió: Duchesne. Suele aparecer entre los 2 y los 6 años, en los que se aprecia una pérdida de fuerza, que se manifiesta sobre todo en la dificultad para dar saltos y para levantarse del suelo. Después, con el tiempo, esa distrofia se va a traducir en la dificultad para levantarse de una silla o subir una escalera. Según los expertos , hay por lo menos una tercera parte de niños distróficos que no tienen antecedentes familiares. Hablando de población general puede decirse que nace un distrófico por cada 4.000 nacidos vivos.

De todos modos, las distrofias musculares no son sólo cosa de niños. Las hay de adultos, aunque son más lentas en su progresión.

La distrofia muscular no tiene preferencias ni de razas, ni de sexo, ni de zonas geográficas y afecta por igual a todo el mundo

En las diferentes formas de distrofia se afectan también músculos distintos. Las partes que con más frecuencia e intensidad se dañan son la musculatura de la columna, la de los hombros, y la de las caderas, aunque pueden verse afectados cualquiera de los músculos voluntarios.

Debe saberse que hay distrofias que se transmiten por genes ligados al sexo, de manera  que puede transmitirla la mujer y padecerla el varón.

Al ignorar la causa, no se dispone de un tratamiento específico, pero se destaca la importancia que tiene un diagnóstico temprano de la enfermedad. Porque se podrá poner un tratamiento paliativo rápido. Se podrá prestar atención médica, física y psicológica de acuerdo con la evolución de la enfermedad. Y, sobre todo, detectado el caso, los padres y parientes femeninos pueden recibir consejo respecto al riesgo de futuros embarazos.

Al igual que otros pacientes, el enfermo de distrofia tiene unos días en que se ve más afectado que otros. 

Es útil el ejercicio y el estiramiento de las articulaciones, pero bajo vigilancia: porque una cosa es la prevención de las contracturas musculares y, otra, el exceso de ejercicio que puede ser contraproducente y no mejora la masa muscular. Lo que sí está contraindicado es el reposo. Salvo por una indicación muy precisa, no debe estar más un día en  cama, porque el reposo acelera la debilidad muscular.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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