Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

El Papa, operado: ¿Qué son los divertículos?

Ramón Sánchez-Ocaña
Divertículos, la operación del Papa
Píldoras

 

El pasado domingo, el Papa Francisco fue intervenido de una “estenosis diverticular sintomática"; es decir, de una proliferación de divertículos que estrechaban el tránsito digestivo.

Los divertículos se pueden definir como una especie de hernia que se produce en la mucosa que recubre el intestino. Es como si en un punto determinado del tubo digestivo, por pulsión o por la presión de los vasos sanguíneos aparecieran unos bultitos, unas lesiones.

Su tamaño varía. Pueden ser tan pequeños que midan apenas unos milímetros, hasta que tengan varios centímetros. Lo más curioso es que pese a la frecuencia con que se producen, casi siempre son asintomáticos, es decir, que no producen la más mínima molestia. Y si se descubren es por alguna otra exploración.

En la mayoría de los casos, los divertículos producen síntomas leves que no suelen considerarse. Flatulencia o cierta incomodidad intestinal, suelen ser comunes; pero que se achaca a otras razones, entre otras cosas a la comida, ya que suele presentarse en gentes de cierta obesidad.

Los especialistas dicen que uno de los factores que más puede influir en la aparición de divertículos es el cambio rápido en la forma de comer. Por ejemplo, está demostrado que los vegetarianos tienen un riesgo tres veces menor que los no vegetarianos. En las regiones tropicales y en Japón, la diverticulosis tiene una incidencia muchísimo menor que en Europa. Sin embargo, basta que un africano viva en Europa o que un japonés viva en Hawai para padecer de divertículos como todos los demás. Y todo, o en su mayor parte, se debe a la dieta

Muy frecuentes

Lo que debemos tener muy claro es que a partir de los cincuenta casi todos tenemos algún tipo de divertículo. Y la prueba evidente es que se nos suelen descubrir en cualquier otra exploración. No pasa nada. Hasta el punto de que de todas las personas que tienen divertículos, sólo 20 de cada 100 van a padecer algún síntoma. En la mayoría de los casos no hay, ya decimos, nada que los denuncie. Puede haber, si, algún dolor intestinal. Pero ¿quién no ha padecido un dolor abdominal, o flatulencia, o un cierto ardor de estómago?

Sin embargo, se pueden prevenir. Y no porque los divertículos en sí sean serios; sino porque sí pueden complicarse. No podemos olvidar que es como una hernia. Una especie de saquito en donde puede quedar materia fecal y entonces necrosarse.

Atención a la dieta

La dieta debe ser equilibrada, con abundancia de verduras y frutas. Y legumbres, que habría que reivindicarlas. Siempre que se habla de legumbres se piensa en la fabada, en el cocido o en el plato de lentejas con chorizo, con la idea de que eso debe estar prohibido porque engordan. Sin embargo, las legumbres deben estar presentes en la dieta. Porque las legumbres tienen fibra, y una fibra muy útil para que nuestro intestino funcione correctamente. Y no necesariamente tienen que estar acompañadas siempre por chorizo o por grasa. Además, como casi todas las harinas que comemos son refinadas, aportamos muy poca fibra. Por eso es recomendable el pan integral

Lo que comemos

¿Se ha detenido a pensar qué comemos? Normalmente, tenemos un régimen muy pobre en residuos. Las harinas refinadas, el azúcar refinado, etc. y el temor -injustificado- a las legumbres por aquello de la línea, hacen que nuestra dieta sea muy pobre en residuos. Y los residuos son los que van a facilitar todo el tránsito intestinal. Cuando el volumen es suficiente, los músculos que accionan los movimientos para el paso por el intestino, actúan a la perfección. Pero cuando los residuos son escasos, hay un engrosamiento de las fibras musculares. Y entonces se ejerce mayor presión. Y si en esa mayor presión, hay un punto débil, aparece el divertículo.

Por eso, la edad, al modificar la elasticidad de los tejidos y la obesidad que lleva grasa a las paredes intestinales, junto con menor volumen de residuos y un mayor tiempo de tránsito, favorecen la aparición de los divertículos.

Prevención dietética

Si hay divertículos -den síntomas o no- o para que no aparezcan, la prevención es sobre todo dietética. Se desaconseja todo aquello que pueda resultar irritante, como el café, el alcohol, o las especias. Y se recomienda la ingestión de verduras y cereales, hortalizas y frutas, porque contienen residuos y fibra. Es útil también tomar un par de cucharaditas de salvado porque la fibra tiene dos ventajas. Por un lado, al no digerirse, hace que los residuos aumenten de volumen; pero es que además tiene la facultad de absorber mucha agua, con lo que el paso por el intestino es mejor, más sencillo y más rápido. Un régimen así sería el sistema para prevenir o por lo menos retrasar la aparición de divertículos. Y con una ventaja añadida: ayuda a reducir tanto la obesidad, como el riesgo de enfermedades colorrectales.

A tener en cuenta

  • En ocasiones, los divertículos deben resolverse en el quirófano.
  • Cuando aparecen, se habla de diverticulosis. Pero cuantos más divertículos se tengan, cuanto más dispersos estén o cuando antes hayan aparecido, mas riesgo hay de que haya infección o inflamación (y por tanto diverticulitis). Y dependiendo de cómo sea, habrá que tratar o habrá que cortar y vaciar esa bolsita que contiene materia infectante.
  • Es importante recordar que mucha gente los padece como si fuera una degeneración del tubo digestivo. Es como si las paredes se debilitaran y allí donde se ejerce mayor presión, surgiera esta falsa hernia de la mucosa.
  • Como en otros muchos temas médicos, la mejor solución es la preventiva que suele ser de tipo dietético: alimentación equilibrada con abundante ingestión de fruta y verdura.
  • Se puede complementar la ingesta con un par de cucharadas de salvado. Se desaconseja todo aquello que pueda resultar irritante como el café, el alcohol o las especias.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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