Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

La moda de los aceites esenciales

Ramón Sánchez-Ocaña
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Píldoras

 

¿Hay un aceite para cada patología? Desde luego, hay acérrimos defensores de los aceites de uso externo que encuentran un aceite para cada problema. Se han puesto de moda. Desde cápsulas de gelatina blanda con aceite de oliva virgen, hasta infinidad de cremas, leche corporal y ungüentos para tener la piel en el mejor tono posible. 

Las cápsulas pueden ser útiles entre quienes no ingieran aceite de oliva porque le van a aportar los ácidos grasos esenciales con una buena dosis de antioxidantes que son los que van a permitir, sino retrasar, sí enlentecer el envejecimiento.

Casi todas las aplicaciones de estos aceites hablan de las mejoras notables para la piel.

Onagra o prímula

El aceite de onagra o de prímula, es quizá el que más ha llamado la atención. No es nuevo, evidentemente y ya los indígenas americanos lo utilizaban. Lo que ocurre es que hace unos años se lanzó un producto comercial que pretendía, con cápsulas de este aceite, aliviar el síndrome premenstrual. Al parecer, en el origen de este síndrome está una carencia de ácidos grasos que las cápsulas proporcionaban. Luego se descubrió también que la composición de este aceite, por su contenido en  ácidos grasos esenciales facilitaba la consecución de la prostaglandina 1 que actúa reduciendo el dolor y la inflamación, además de facilitar la síntesis de otras prostaglandinas igualmente vinculadas a la supresión de procesos dolorosos.

También se emplea para todo trastorno de piel y especialmente , en el acné.

Aceites esenciales

Por otra parte, los aceites esenciales provenientes de plantas y flores están teniendo también una aceptación inusual. Por maceración, prensado o destilación  se obtienen estos aceites a los que se les atribuyen multitud de funciones, especialmente sobre la piel .Muchos  tienen una acción bactericida importante y , sobre todo, consiguen una hidratación notable. Y no está de más la labor odorante que realizan, tanto si se utiliza como aceite de baño, como si se emplea para  masaje o  para fricciones.

Se recomienda partir de un aceite neutro mezclado con el esencial que se desee, ya que la aplicación directa de la esencia puede resultar irritante.

  • Aguacate.-El aceite de aguacate está especialmente recomendado para quien tenga la piel un poco ajada ya que parece tener un efecto revitalizante, reduciendo poco a poco la flacidez. Da elasticidad a la piel, la hidrata, la suaviza y por si fuera poco también sirve como filtro solar. Ideal para quien va cumpliendo años.
  • Oliva.-Además de hidratar la piel seca es de gran utilidad para las uñas. Es recomendable untar un poquito de aceite no solo cada vez que se las haga, sino cuando se acuerde. Notará  mejoría en poco tiempo.
  • Geranio, lavanda, limón.-Estos aceites dan a la piel un tono revitalizado.Cuidado con los ojos y con los niños pequeños.
  • Azahar y jazmín.-Son aceites olorosos, muy agradables que además de hidratar también dan a la piel una vitalidad y una elasticidad grande.
  • Sésamo.-Tiene una buena capacidad como filtro solar, hidrata muy bien la piel y se ha empleado mucho cubriendo  la cabeza cuando aparece una especial sequedad en el cuero cabelludo. También se ha utilizado para  curar las grietas  en manos y pies.

Cuándo y cómo

Sobre todo, estos aceites se utilizan para la piel, en cutis, cuerpo y manos.Tienen la facultad de hidratar y por tanto dar elasticidad. También, vía transdérmica permiten la absorción de algunas vitaminas y antioxidantes.

Suele aplicarse después del baño o la ducha; o echando unas gotas en el agua de baño, después de una depilación, a modo de mascarilla o al acostarse.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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