Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Así están estropeando las pantallas nuestra visión

Ramón Sánchez-Ocaña
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Pildoras

 

La preocupación es general. Nuestro tiempo de trabajo y nuestro tiempo de ocio ya se realiza prácticamente ante una pantalla. No es un problema de radiaciones, que no resultan nocivas para la vista. Sin embargo, sí se pueden plantear problemas de sobrecarga y de fatiga visual. Y ese es el primer problema que no se deriva de la pantalla en sí, sino de la atención que se le presta. Si con la misma fijeza visual desarrolláramos cualquier otra actividad sufriríamos las mismas consecuencias: irritación y enrojecimiento de los ojos, quizá lacrimeo, necesidad de parpadear... Y más en las tabletas y en los móviles, en los que las pantallas son de dimensiones reducidas y obligan a una visión mucho más de cerca.

Un aspecto en el que no se suele incidir es en el cambio permanente de intensidad luminosa entre la pantalla con su propia luz y todo lo que se sitúa alrededor. Eso obliga a una revisión de nuestros ojos, porque, como dicen los expertos, el ordenador no crea nuevos problemas visuales, pero hace presentes los que teníamos y que hasta ese momento nos habían pasado desapercibidos.

Al trabajar con el ordenador, además, cambiamos la forma de mirar. Cuando trabajamos sobre una mesa, miramos de arriba a abajo. Con el ordenador, miramos en un plano horizontal. Hay también una distancia de trabajo y un ángulo distinto. En la distancia es donde más diferencia suele plantearse porque aunque estemos a unos 50 centímetros, si pudiéramos nos situaríamos a un metro. Eso significa que debemos llevar la corrección oportuna para eso, para esa distancia y no la que llevábamos hasta entonces. Y esos cambios de distancia y de ángulo van a hacer presentes problemas visuales que antes se desconocían pero que, con ordenador o sin él, estaban ahí.

Vista cansada y miopía

Los grandes problemas visuales de los países desarrollados son la miopía y la vista cansada. Pues bien, los oftalmólogos creen que el aumento de estas dos afecciones será espectacular. La miopía, por ejemplo, afectará en un futuro próximo a una de cada tres personas. Y más de la cuarta parte de la población tendrá vista cansada. Quien está mucho tiempo ante la pantalla suele apreciar una serie de síntomas de mayor o menor intensidad, como son cansancio, fatiga visual, visión ocasionalmente borrosa, dolor de cabeza, ojo seco, ojos enrojecidos, molestias por el uso de lentes de contacto, alteración en la visión del color o elevada sensibilidad a la luz.

Y todo ello puede provenir por la disminución del parpadeo. Si nosotros parpadeamos cerca de 120 veces por minuto, cuando estamos ante la pantalla de trabajo apenas lo hacemos 2-3 veces. Por otra parte, nuestro ojo no esta preparado para concentrarse -converger- en una distancia corta y a la misma altura. Nosotros para una mirada cercana convergemos los ojos mirando hacia abajo. Ese esfuerzo mantenido también puede ser el culpable de otros síntomas que componen el cuadro.

Como cada vez exigimos más a nuestros ojos, habrá más miopes. Durante toda la historia, las exigencias en la visión cercana fueron mínimas. Y ahora que la visión cercana debe ser continua, no hemos tenido tiempo a la adaptación orgánica. En poco más de un siglo hemos pasado de ser oteadores a necesitar un esfuerzo vital permanente. Y a mayor exigencia, corresponderá también un numero también mayor de miopes, y con mayor miopía. Estamos en una sociedad que ha pasado de aprender a leer a leer para aprender. Y que además está inmersa en una lectura competitiva.

Los niños

Debemos ser conscientes de que están formando su visión, que están madurando el sentido de la vista y forzar la visión de cerca y con atención, puede ser perjudicial. Por otra parte, esta demostrado que el rendimiento escolar es inversamente proporcional al tiempo de ocio ante una pantalla. A más internet, peores notas. Y no es solo ordenador: casi el 90 % de niños menores de 13 años ya tiene un teléfono móvil.

Lo que debe hacer

En cuanto a la técnica, tenga el equipo correctamente colocado. Que el ambiente tenga la luz suficiente como para que no haya diferencias bruscas entre la luz de la pantalla y el resto. La pantalla debe estar a unos 50 cm de los ojos y en un plano más bajo. Descansar cada cierto tiempo, a ser posible cada 20 minutos y dirigir la vista a un punto lejano

En cuanto a los niños, es recomendable que el ocio no sea solo a base de pantallas. Conviene que los padres y los hijos pacten los horarios de juego y de navegación por internet. Y desde luego adviertan de los peligros de la red en el sentido de que pueden estar dialogando con alguien absolutamente distinto del que creen.

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