Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

¿Se le olvidan las cosas? Es normal

Ramón Sánchez-Ocaña
¿Se le olvidan las cosas? Es normal

La afirmación rotunda de un neurólogo francés puede devolver el optimismo a muchos ciudadanos que han cumplido los 50. En síntesis dice que quien tiene conciencia de que padece algún problema con la memoria, es que realmente no lo sufre.

Sin embargo, la realidad es que a partir de esa edad, más de la mitad de la población se queja de sus fallos de memoria. Es verdad que los fallos forman parte del mismo proceso. Y que nadie tiene mala memoria, sino una memoria perezosa y oxidada; que además, se ve mucho más afectada por la enfermedad o por la depresión que por la edad. El deterioro de la memoria no se puede relacionar con la pérdida de células cerebrales, porque tenemos millones y millones de repuesto; sino con el progresivo aislamiento de las personas. Cuanto más activos sean, cuanta mayor sea su inquietud, cuanto mayor sea su actividad y su movilidad, más útil y más viva será su memoria. 

Porque lo cierto es que la memoria se puede mejorar siempre y a cualquier edad. Ya dijimos alguna vez que la memoria es como un músculo que necesita ejercicio. Por eso el peor enemigo de la memoria es la agenda, porque confiamos en las anotaciones y no hacemos esfuerzo alguno. 

A todos nos pasa que a partir de los 50 no sabemos dónde ponemos las gafas, o  las llaves, o las tijeras. No tiene difícil solución. Lo primero: tener siempre un sitio para cada cosa. Y siempre que alguien lo utilice debe volver a dejarlo donde estaba. Así aparecerán siempre. Usted irá al sitio de las gafas, al sitio de las llaves, al sitio de las tijeras.

Y cuando haga algo, si teme que se le puede olvidar, dígaselo en voz alta. “Estoy apagando el gas...” "Dejo las llaves en la mesita de noche". “He echado un terrón de azúcar en el café. Y un último recurso: visualice la escena. Véase a sí mismo echando el azúcar, apagando el gas, o recogiendo las gafas en la mesilla de noche...

Pero volvamos al Dr. Dubois, reconocido neurólogo francés: Cuanto más se quejan los sujetos de su memoria, menos probabilidades tienen de sufrir una enfermedad de la memoria.

¿Y por qué? Pues porque quien tiene problemas reales de memoria, no tiene conciencia de lo que realmente le ocurre. Padece lo que los neurólogos llaman “anosognosia”, es decir, no es consciente de que le falla la memoria y por tanto, no puede quejarse de que le falta.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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