Un 2% de la población parece ser superdotada. Es decir que tiene un cociente intelectual superior a 130. Y en esa situación hay en España, según los datos del Ministerio de Educación, alrededor de 300.000 alumnos. (Por cierto que esa denominación de superdotados, ha sido cambiada oficialmente por la de alumnos de altas capacidades).

Lo curioso es que la Sociedad de Pediatría de Atención Primaria de Extremadura celebró hace algún tiempo un Foro en donde entre otros muchos, se abordó este tema. Y, por ejemplo, se planteó cómo diagnosticar y tratar a niños superdotados. Porque aunque se cree que por lo menos 2 de cada 100 tienen esa supercapacidad intelectual, resulta que la gran mayoría está sin diagnosticar (hasta el 98 por 100). La  doctora Maria Isabel Peguero comentaba entonces que “habitualmente, son los padres los que detectan la superioridad mental del niño. Sin embargo, el diagnóstico suele tardar porque antes de los tres años puede confundirse con simples precocidades. Suele ser entre los cuatro y los siete años cuando los pediatras podemos realizar un diagnostico fiable”.

¿Y como se puede notar que un niño es “de alta capacidad” como se define oficialmente?. Pues hay una serie de características que, desde luego quien primero las notan son los padres: tienen mayor sensibilidad emocional, un nivel de autocrítica más amplio, empatía, pasión, autoexigencia y perfeccionismo. Pero eso no impide que en ocasiones manifiesten inestabilidad emocional o que en vez de esa empatía, se muestren introvertidos. “No sólo tenemos que basarnos en pruebas psicométricas; también tenemos que valorar su cognición y los factores emocionales que conforman la personalidad del niño”, explicaba la doctora Peguero.

Lo que más puede llamar la atención es que un gran porcentaje de superdotados tiene un bajo rendimiento escolar y hasta un 40% tiene auténtico fracaso en las aulas, debido a la falta de interés y de motivación. Se encuentran con que el plan de estudios no les provoca el más mínimo estímulo y se aburren. Los expertos sostienen que en estos casos se deben de tomar las medidas educativas necesarias e informar a los padres de cómo colaborar. “Los niños mejoran rápidamente si se siguen las pautas adecuadas”, concluye la especialista.

 

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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