Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Un propósito: ser amable

Ramón Sánchez-Ocaña
Un propósito: ser amable

La tensión preside nuestras vidas. Por la mañana, la gente en vez de un saludo, te devuelve un gruñido. Sonríes y mucha gente debe creer que eres tonto. La desconfianza en el otro llega a tal extremo que cuando un individuo
se acerca empezamos a sospechar. Nos abrazamos a la cartera, miramos con el rabillo del ojo lo que hace el de atrás… Viajamos con el coche cerrado a cal y canto, por si acaso.

Sin embargo, deberíamos poner unos cristales distintos y empezar a ver la vida por el lado positivo que también lo tiene. Habría que organizar el día de la Amabilidad. Es verdad que es difícil cambiar la estructura social; pero no se
trata de apelar al conformismo, sino a la inteligencia de adaptarse; lo ideal mientras se van resolviendo los problemas es procurar que nuestra vida diaria no se impregne de esa pegajosa insidia del gruñido y del temor. Es evidente
que no vivimos en un mundo de rosas. Pero tiene que ser igualmente evidente que tampoco estamos en un infierno. Por eso hay que apelar a la visión de cada uno. Por eso hay que recuperar ese ser humano que llevamos dentro,
que es el de la sensibilidad y de la ternura.

¿Por qué no pisamos el freno durante un minuto? Ahora… ahora vamos a pensar en la amabilidad. A decir un buenos días sonriente y sincero. Pensando, de verdad, que queremos decir: “Ojalá tenga usted un buen día”. Y
no solo esa leve inclinación de cabeza que indica que tan sólo le has visto y le has mirado… Día de la Amabilidad. Yo, bien ¿y tú? ¡como me alegro de verte! Y realmente alegrarse…

Si lográramos crear ese día, lo sorprendente iba a ser la respuesta. Porque de lo que podemos estar seguros es de que una postura amable promueve más amabilidad. ¿Por qué no ponernos de acuerdo, en que por lo menos, ya que
tenemos que sufrir lo mismo, hacerlo con una cierta dosis de alegría?. Desde el plano egoísta es mucho más saludable. La adrenalina se ajusta a su nivel; el humor permanece en su lugar; la tensión se adapta a la necesidad de
vivir y la vida, en definitiva, transcurre con esa fluidez que sólo frena la crispación.

Y como ejercicio para iniciarse, recuperar al hombre que llevamos dentro y empezar a recordar que la ternura existe y está cerca. Y comunicarlo. Que sólo es cuestión de ponerse las gafas de verla y disponer el corazón para sentirla.
Con ternura y con amabilidad, la vida es mucho más saludable.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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