Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Tortículis: causas y tratamiento

Ramón Sánchez-Ocaña
¿Te ha salido un bulto en el cuello? Descubre las causas
Pildoras

 

Intencionadamente aparece el artículo masculino ante el tortícolis, una afección que nos empeñamos en poner en femenino. En el lenguaje coloquial todos hablamos de LA tortícolis. Los especialistas, sin embargo, dicen EL, porque  proviene de la expresión latina tortis collum, es decir, cuello torcido. Es quizá uno de los padecimiento más comunes y menos los niños, todos tenemos experiencia de algún episodio de este tipo.

Las causas de este mal, tan molesto y doloroso como inoportuno, pueden ser muy diversas y abarcan desde alteraciones en las vertebras cervicales, a trastornos congénitos, pasando por enfermedades nerviosas, afecciones inflamatorias de nariz y garganta y, sobre todo, debido a problemas musculares.

Recordemos que los músculos voluntarios se contraen y relajan según las órdenes que recibe del cerebro. Imaginemos por un momento que un  músculo se contrae con fuerza y se niega después a relajarse (es lo que se llama espasmo o tetania). Surge el dolor y todos lo hemos comprobado alguna vez en forma de calambre. Pues bien, una de las causas más frecuentes del tortícolis es precisamente esta. Los músculos que  mueven el cuello y la cabeza  se contraen y por alguna razón no se relajan .

El dolor que acompaña a un tortícolis de origen muscular tiene su origen en dos factores distintos: 

- Por un lado, hay un espasmo muscular violento, que, al ser mantenido en el tiempo, es doloroso por si mismo, ya que produce  una especie de fatiga del músculo

- Pero por otro, la posición forzada a la que se somete a los huesos (en este caso los del cuello, las vértebras) durante un tiempo excesivo, también se hace dolorosa. Estar en cuclillas no produce dolor en las piernas, pero si recorremos cien metros en esa postura, sí dolerán.

Los factores que pueden predisponer a un tortícolis son muchos y de muy distinta índole. No podemos olvidar el mecanismo de acción muscular. Para que se produzca esta contracción mantenida sin la consiguiente relajación –tanto en el cuello, como en cualquier otro lugar– es necesario que la orden  que llega al músculo por el nervio correspondiente se mantenga sin que le llegue la contraorden. Le llega la orden porque estamos hablando de músculos voluntarios. Es decir, que puede haber un problema nervioso en la génesis del tortícolis. Por eso, en determinados estados de nerviosismo o de agitación nerviosa, no necesariamente patológica, puede aparecer este cuadro.

Otro factor determinante tanto de tortícolis como de otro tipo de calambre es la falta de preparación muscular. Y prueba de ello es que en muchas ocasiones se produce  durante la realización de un ejercicio físico –a veces simplemente la marcha– para el que el músculo no se encuentra preparado. En ocasiones, basta un  giro de la cabeza o un esfuerzo excesivo. 

Muchos casos aparecen tras haber soportado una carga sobre los hombros o haberla levantado con los brazos.

En el mismo sentido se puede considerar como factor desencadenante de un tortícolis la debilidad muscular generalizada o la pobreza en la masa muscular. 

El tortícolis suele aparecer en circunstancias muy concretas:

- Tras un periodo largo de inactividad, o de fijación del músculo en acortamiento. Eso que decimos de dormir en una 'mala postura'. 

- Tras una exposición al frío –corriente de aire– que actúa sobre el músculo provocando su contracción. La tiritona no es más que la contracción muscular generalizada por el frío.

- Y la unión de los dos factores anteriores, que es en realidad la causa más frecuente.

El tortícolis tiene su prevención que se basa, como es lógico, en evitar los factores desencadenantes_

- Es importante realizar ejercicios que pongan en funcionamiento los músculos del cuello. Evitará así no sólo el tortícolis, sino los problemas de las vértebras cervicales. Gimnasia de cuello a base de girar la cabeza es suficiente.

- Muchas 'malas posturas' durante el sueño no son tanto en la cama, en donde una almohada correcta es fundamental, sino en la cabezada que se da en el sillón después de comer. Ahí, la relajación muscular fuerza una distensión, que se torna más tarde muy dolorosa. Un pequeño almohadón donde reposar la cabeza puede prevenir ese tortícolis.

- Si ya se produjo, conviene la visita al traumatólogo sobre todo si son muy frecuentes, puesto que puede ser la expresión de alguna carencia alimentaria (sales, por ejemplo) o  significar algún problema nervioso. Un relajante muscular mejorará los síntomas.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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