Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Llega la alergia: por qué se produce y cómo evitarla

Ramón Sánchez-Ocaña
Alergias de verano
Pildoras

 

Es la época. La alergia, que literalmente significa “una reacción distinta” es una defensa del organismo ante lo que cree que es un ataque. Y los elementos que segrega para defenderse originan más perjuicio que beneficio. Aunque hay varios tipos de alergia, nos referimos hoy a la estacional, que suele llamarse fiebre del heno y que no da ni fiebre ni la produce el heno.

El causante es el grano de polen que el aire transporta para fecundar otras plantas, precisamente ahora, cuando empieza la floración. A través del microscopio se ve que el grano de polen tiene un punto que se llama poro. Por ese punto salen al exterior las proteínas que contiene el grano. Y cuando esos pólenes que viajan por el aire, llegan a la nariz, a la mucosa respiratoria, liberan las proteínas que contienen casi de forma inmediata. Es posible que confundan la humedad de la mucosa con la de una nueva flor. Y ahí empiezan los problemas.

Se produce entonces  una auténtica revolución a mínima escala. Nuestro organismo dispone de unas células -mastocitos- que tienen en su interior una serie de gránulos. Esas sustancias, al ser estimuladas por las proteínas del polen, salen del mastocito dispuestas a actuar. Y entre ellas, está la histamina y otras de reacción más lenta.

La liberación de esas sustancias pretende ser un mecanismo de defensa frente a esas proteínas del polen; pero el organismo del alérgico las identifica como enemigas. Y claro, en la estrategia de defensa, esas sustancias -como la histamina- producen más perjuicio que beneficio. Por ejemplo, se contrae el músculo liso. Y por tanto, los bronquios se estrechan. Hay también una dilatación de los capilares y abundante secreción de moco. Total: hay mas sustancias que deben atravesar un paso más estrecho y de ahí, los síntomas ya conocidos.

Lo primero que debe hacer un alérgico es acudir a un especialista para que se detecte, cuanto antes, cuál es la causa directa de su alergia. Suelen hacerse pruebas en la piel, precisamente porque las células de la piel son muy ricas en histamina. Será él quien imponga el tratamiento adecuado. Hay quien se inclina por una medicación que bloquee la histamina (con el problema añadido de que suele dar sueño); hay quien  prefiere antihistamínicos que no traspasan la barrera encefálica y que, por tanto, no adormecen; hay quien aconseja conocer cuál es el origen de la alergia y empezar un tratamiento de vacunas específicas; es decir, ir suministrando al organismo cantidades muy pequeñas de lo que produce alergia, para que éste la vaya tolerando y así, llegado el momento, se encuentre con un cuerpo "acostumbrado".

Este tipo de alergia puede afectar a un 33% de la población en algún momento de su vida. O dicho de otra forma: uno de cada tres españoles la ha padecido, la padece o la va a padecer. Afecta mucho más a la mujer que al hombre, aunque no haya una razón clara del por qué. Afecta a casi todas las mucosas. Los ojos sufren también y aparece una clara conjuntivitis. Incluso puede haber una ligera hinchazón.

Lo que debe hacer

- Para los alérgicos el mejor aire acondicionado es el del litoral. Las brisas están libres de granos de polen, porque vienen del mar. Recuerde  que en el litoral, el tiempo de floración es más amplio. En la meseta, se pasa del invierno frío, al buen tiempo con un escaso margen de "acomodación". La floración es muy rápida y por eso la concentración de pólenes en el aire es mucho mayor.

- No salga al campo en época de floración.

- Las plantas más alergénicas son las gramíneas.

- La lluvia favorece la caída del polen. Pulverice con agua su habitación. Cierre bien las ventanas y si viaja en coche en esta época cierre las ventanillas.

- Si va al campo, no lleve ropa llamativa, pues atraerá insectos.

- Los árboles de los paseos urbanos son causantes de muchas alergias.

- Y recuerde: esos pelillos voladores, como pelotitas de algodón que vagan por el aire, no son los causantes de  esta alergia. Eso es pelillo de chopo y no tiene nada que ver con los microscópicos pólenes.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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