Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Trasplante de heces, una solución con futuro

Ramón Sánchez-Ocaña
Bacterias del intestino (trasplante de heces)

Su solo enunciado produce un cierto rechazo. Por eso exige una serie de consideraciones de interés. Hay varias enfermedades intestinales cuya solución es compleja. Pongamos por caso la infección por la clostridium difficile, donde los antibióticos no suelen triunfar; o sin ir más lejos el conocido y rebelde síndrome de intestino Irritable. Parece ser, como ha manifestado el profesor Díaz-Rubio en la Real Academia de Medicina, que este no se puede considerar ya una entidad de matiz psicológico o funcional, sino que los pacientes que la padecen tienen, como se ha comprobado, un sobrecrecimiento de bacterias en su intestino.

Digamos que el síndrome, como señaló el profesor Díaz-Rubio, tiene una prevalencia entre el 9 y el 21% y afecta sobre todo a las mujeres. ¿Y como se manifiesta? Según este especialista, con dolor abdominal, sin una localización precisa, que se alivia al deponer y muestra cambios en el habito intestinal, bien en forma de estreñimiento, diarrea o alternancia de ambos. Y esta sintomatología debe presentarse durante al menos un año.

Pues bien, según sus propias palabras, el trasplante fecal se contempla ya como una posible solución futura para estos pacientes. Sí, sí: trasplante fecal. Es decir, transportar las bacterias de las heces de una persona sana al intestino de la persona enferma. Se depuran las heces, se comprueba que no hay agentes patógenos, se cultivan y mediante un enema se sitúan en el intestino del paciente.

Los resultados en algunas infecciones intestinales rebeldes son espectaculares. Y no es de extrañar. Desde no hace mucho tiempo se están estudiando a fondo las bacterias de nuestro organismo. Porque aunque parezca mentira, esa idea de que las bacterias son organismos patógenos, hay que desterrarla. Algunas si lo son, pero una inmensa mayoría nos benefician. Entre otras cosas, porque nuestra digestión, nuestra asimilación de proteínas, nuestro sistema inmune, dependen de nuestras bacterias. No en vano, se piensa que el conjunto de ellas forman un auténtico órgano de nuestro cuerpo. Considere solo que cuando nos subimos a la bascula para pesarnos, DOS KILOS DE NUESTRO PESO, son bacterias. Y bacterias que nos son sumamente útiles. Muchas no podemos cultivarlas; pero si podemos utilizar su capacidad de beneficiarnos en bien de los demás.

Hablar de trasplante fecal ciertamente produce un rechazo inicial. Pero si lo planteamos como “transferencia de bacterias intestinales” quizá nos suene mejor, y nos ayude a resolver un problema tan serio como el del la enfermedad inflamatoria intestinal.

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