Alfredo Pérez Rubalcaba

Este comentario de hoy solo tiene una finalidad: enviar un saludo a Alfredo Pérez Rubalcaba, hospitalizado por un ictus, que parece la plaga de este tiempo. Es que Don Alfredo me parece uno de los pocos hombres de Estado que quedan en este país. Le tocó ser portavoz del Gobierno socialista cuando estalló Filesa y siguió vivo. Era ministro del Interior cuando ETA se rindió, después de muchos trabajos de diálogo. Y era jefe del PSOE en el delicado momento de la abdicación del Rey Juan Carlos. Fue un personaje clave en la transición real. Y lo más importante: tiene el Estado en su cabeza. Es la moderación en persona. Es un gran demócrata, pero sin suerte en las urnas. Yo lo haría referente nacional de la concordia y el equilibrio, eso que tanto necesita este país.