Sí… soy feliz

Cuando te encuentras con alguien que conoces surge siempre la misma pregunta… ¿qué tal estás?

Yo respondo… feliz…, sí feliz… 

Ante ésta respuesta, casi siempre percibo una gran incertidumbre en que pregunta que duda sobre la certeza de la respuesta, porque lo habitual es una respuesta negativa.

Todo reside en el control de las emociones. Cada persona experimenta a lo largo de cada día emociones positivas y emociones negativas. Las dos son necesarias para establecer un equilibrio, porque la ausencia de emociones positivas derivaría en depresión, tristeza, desesperanza… y la ausencia de negativas en un estado irreal, ilusorio, ficticio… tan peligroso o más que lo contrario, es decir, el exceso de emociones negativas.

El secreto esta entonces en saber desequilibrar las emociones, es decir romper el equilibrio emocional haciendo las emociones positivas superen  a las negativas, aunque la tendencia es hacer más caso a las emociones negativas ya que nos advierten ante posibles problemas o peligros como mecanismo de supervivencia y superación. 

Porque, es como todo, si equilibras las emociones positivas con las negativas, te deprime porque como no te encuentras bien ni mal, se convierte en rutina al pensar que tu vida no mejora y por sigue tanto sigue como esta…, es decir, tirando a mal. Para ello la solución es que refuerces las emociones positivas ante las negativas. Esa diferencia hará que te parezca que has vivido un gran día.

Ahora mismo estamos ente un momento único en la historia por el cual todos los sistemas de bienestar que hemos creado, no los podemos utilizar, viajes, coches, comidas, relaciones humanas, reuniones etc… Es como si de repente nos hayamos encerrado en una cueva entre cuatro paredes y todo lo demás haya desaparecido. Hay que por lo tanto buscar en nosotros mismos, otras emociones que nos produzcan bienestar.

Qué hacer:

Controlar las emociones, así de sencillo…

Cómo: 

Generando emociones positivas, es decir pensar en positivo como por ejemplo, tener esperanza, voy hacer esto cuando esto acabe, tal viaje… tal comida… tal empresa, ilusionándote y centrándote en ellas. Sobre todo utilizarlas como arma cuando las situaciones negativas te asalten.

La conclusión es que las emociones positivas te harán sentir bien, tener más confianza en ti mismo, serás más agradable ante los demás y recíprocamente recibirás y sentirás más el calor de la amistad, eso se traduce en salud y bienestar.


Miguel Ángel Martínez Coello.
Responsable de prensa y comunicaciones de Fegaus (Federación Gallega de Estudiantes Universitarios Senior) y Caumas. Alumno Senior de la U-Vigo Campus de Ourense, Artista, columnista e investigador en periodismo.

 

0

No hay comentarios ¿Te animas?