Fernando Ónega
Opinión

Un ejemplo, una obligación

Fernando Ónega
Rubalcaba

Alfredo Pérez Rubalcaba vio confirmado su diagnóstico: “En España se entierra muy bien”. Desde el fallecimiento de Adolfo Suárez, no hubo un líder político que recibiera tantos elogios escritos y tanto afecto popular. Incluso reconcilió a socialistas que se dividían precisamente por Rubalcaba, con algunas escenas de cinismo al lado de escenas de auténtico dolor. Terminado todo, esto es lo que tengo que decir: ningún político está obligado a tener la inteligencia y la brillantez de Rubalcaba. Pero todos están obligados a tener su sentido del Estado y del servicio público. Todos deberían aspirar a merecer el mismo afecto ciudadano. Y todos se deberían despedir con el ejemplo que él dio: marcharse con el mismo patrimonio con el que Rubalcaba llegó al poder.

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julio iglesias rodriguez Hace 12 días
Un hombre que daba más importancia a las aportaciones que hacía a la sociedad, que a la visibilidad (hacerse ver). Justo lo contrario de lo que abunda en el mundo político de hoy: mucha visibilidad y pocas aportaciones, es decir, mucho vendedor de humo. Un hombre comprometido con la sociedad de su tiempo y al cual se le puede aplicar aquello de “saber que no has venido en vano y que las cosas son diferentes después de haber pasado tú por allí”. Gracias por las aportaciones que nos dej