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Cómo reconocer la araña violinista y qué hacer si te pica

Teresa Rey

Foto: Wikimedia Commons

Miércoles 12 de junio de 2019

1 minuto

Se la conoce como araña del rincón y su picadura no es frecuente, pero puede ser muy dañina

Cómo reconocer a la araña violinista y qué hacer si me pica

Cualquier persona está expuesta a las picaduras de insectos. En un descuido y sin darnos cuenta, empezamos a sentir picor e identificamos enseguida a qué se debe. Dentro de los arácnidos que nos pueden atacar, destaca una especie por su veneno y las reacciones que puede provocar en nuestro organismo. Se trata de la araña violinista o del rincón.

Dónde está

Esta araña no es muy grande, pues mide poco más de un centímetro, y suele ser marrón, pero también negra, rojiza o ceniza. Su tonalidad varía en función de la edad del arácnido. Cuanto mayor sea, más oscura lucirá. Es fácil de detectar, pues en la parte superior del abdomen tiene un dibujo que recuerda a un violín.

Se oculta en lugares poco visibles, oscuros, en rincones de casa como, por ejemplo, detrás de los cuadros, entre la ropa de los armarios o las estanterías. También habita en el exterior, en sitios escondidos y con poca luz. Son nocturnas y se ven más en las noches veraniegas ya que proliferan con el calor, aunque podemos encontrarlas en cualquier época del año. Realmente no es una araña agresiva y, en general, huye de los humanos, por lo que es raro que lleguen a picar.

Cuáles son los efectos y qué hacer

Aún así, en el caso de que nos pique una araña violinista, lo primero que notaremos es quemazón​ o un gran picor en la zona, aunque al principio es posible que no sintamos nada. Los efectos pueden aparecer unas horas después y el dolor irá aumentando a medida que pase el tiempo. Después, surge una ampolla que irá variando de apariencia.

Junto a esta manifestación exterior, se pueden experimentar otros síntomas como escalofríos, malestar general, fiebre, náuseas o sudoración. En casos muy extremos, el veneno de este arácnido puede provocar otras afecciones más graves o incluso la muerte.

Tras la picadura, en un primer momento, debemos lavar la zona con agua y jabón para desinfectarla y después secarla con pequeños toques. Para calmar el dolor, es recomendable aplicar bolsas de hielo o una toalla empapada en agua fría.

En el caso de que notemos cualquier efecto anómalo, debemos acudir inmediatamente a urgencias.

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