Preguntas

Por qué aparecen ampollas en los pies y cómo se curan

Teresa Rey

Lunes 8 de abril de 2019

2 minutos

Tenemos que evitar que se infecten, por ello hay que lavarlas bien y extraer el líquido con cuidado

Por qué aparecen ampollas en los pies y cómo se curan (Bigstock)

Las ampollas en los pies pueden surgir por varios motivos, sobre todo, cuando realizamos grandes caminatas, al correr o cuando estrenamos calzado, por la fricción con la piel de este. En función de dónde aparezcan pueden resultar más o menos molestas, y también tenemos que saber cuidarlas para evitar que se infecten. Siguiendo unos sencillos pasos y siendo pacientes, pues al principio son incómodas, es importante tener claro que en general es un problema de la piel bastante común que no implica ninguna complicación.

¿Por qué surgen?

Aunque pueda parecer una contradicción, las ampollas son un mecanismo de defensa de la piel, al igual que por ejemplo las quemaduras solares. El órgano más extenso del cuerpo tiene sus propias “artimañas” para actuar cuando se ve agredido y entonces actúa. Las ampollas son una consecuencia de esta reacción, que se forman principalmente por una fricción o rozadura, pero también por reacciones alérgicas, quemaduras solares o químicas, virus, dermatitis de contacto o eccemas o incluso por congelación, explican en el Instituto Catalán del Pie.

Cuando aparecen, enseguida nos percatamos porque son muy dolorosas. La zona se ve enrojecida y la piel se eleva formando una especie de burbuja en cuyo interior hay suero y líquido linfático. La mayoría de las veces acaban desapareciendo solas, pero antes de que así sea tenemos que curarlas para evitar una posible infección.

Cómo tratarlas

Para curar las ampollas de los pies, los expertos nos aconsejan seguir estos pasos.

  • Primero, hay que lavarse bien las manos con agua y jabón, y a continuación hacer lo mismo con la ampolla.
  • La herida debe desinfectarse con alcohol o yodo.
  • Después, tenemos que intentar sacar el líquido, pero procurando mantener en la medida de lo posible y todo lo que podamos la fina piel que lo recubre, con el objeto de que luego no quede desprotegida la parte de abajo. Para realizar esta maniobra puedes utilizar una aguja o alfiler pero tienen que estar bien esterilizados (con alcohol). Luego se perfora la ampolla para que salga el líquido de su interior.
  • El siguiente paso consiste en limpiar de nuevo la parte dañada y si nos los recomienda el podólogo podemos cubrir la zona con alguna crema específica o que contenga antibiótico.
  • A continuación, la podemos cubrir con una gasa o un apósito especial para este tipo de lesiones de la piel.
  • Si vemos que la herida no termina de curarse o que adquiere un aspecto sospechoso, debemos acudir al especialista para que nos indique cómo tratarla.
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