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¿Quieres pagar menos por las deudas al mes? Estas son las opciones disponibles

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Viernes 20 de diciembre de 2019

6 minutos

Hay distintas fórmulas negociables con las entidades bancarias, pero a veces no son tan ventajosas

Quieres pagar menos por las deudas al mes. Estas son las opciones
Teresa Rey

Foto: Bigstock

Viernes 20 de diciembre de 2019

6 minutos

A veces ocurre que, por diversas circunstancias, nuestras condiciones económicas varían y nos vemos con serios problemas para pagar las deudas contraídas con el banco. Nos resulta imposible llegar a fin de mes, pero tenemos que amortizar el capital pendiente. Existen distintas fórmulas que se pueden negociar con las entidades bancarias, aunque deberemos analizarlas muy bien, pues aunque supongan un alivio inicial, a la larga suelen implicar pagar más dinero.

Antes de llegar a esta situación, puedes intentar hacer un estudio financiero de tus gastos mensuales. En ocasiones, no somos conscientes del dinero que destinamos a cuestiones que no son tan necesarias para el día a día. Para ello tendrás que elaborar un presupuesto detallado con todo lo que gastas durante el mes.

Al margen de las facturas necesarias, como pueden ser las de agua, luz o gas, tal vez puedas prescindir de otras que no son tan importantes. Esto puede suponer un esfuerzo porque, a lo mejor, implica disponer de menos caprichos, pero es una buena opción si al final no deseamos recurrir al banco, ya que esto generalmente siempre nos supondrá un coste adicional.

Si disponemos de algunos ahorros, tal vez sea el momento de usarlos o, al menos, parte de ellos. Esto dependerá de nuestras circunstancias personales, pero es otra posibilidad.

Ampliar el plazo del préstamo

En el caso de que te veas incapaz de pagar las deudas acumuladas, unas de las opciones a las que puedes recurrir y que, probablemente, te ofrezca la propia entidad financiera es alargar el plazo del préstamo. Cuando nos referimos este, puede ser tanto el de la hipoteca como el del crédito que hayas solicitado para cualquier otra compra.

La ampliación del préstamo tiene sus ventajas porque lo primero que vas a conseguir es pagar menos cuota cada mes. Generalmente, esto se puede hacer por un periodo determinado o indefinido, tendrás que negociarlo con el banco.

Si adoptas esta medida, has de tener en cuenta que los intereses que vayas a pagar variarán, siendo más altos, por lo que tendrás que calcular cuánto vas a abonar de más. La cantidad que pagarás al final será superior, por tanto, a la que habías contratado en un primer momento, pero esto es una decisión propia que has de meditar con detenimiento, pues a lo mejor en tu caso te resulta más cómodo ese deshago mensual.

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Reunificación de deudas

Esta opción implica la unión de todas tus deudas en un único pago mensual. Aquí puedes incluir desde la hipoteca, si es que la tienes, hasta un crédito que hayas pedido para pagar un coche, un curso, etcétera. Igual que en el caso anterior, esto va permitir que paguemos menos al mes, pues también se suele aumentar el plazo del pago.

Ahora bien, has de saber que los intereses subirán de forma paralela. Por otro lado, tendrás que liquidar todas las cuotas que impliquen las amortizaciones de los préstamos que tuvieras, y en el caso de la hipoteca deberás abonar de nuevo ciertas cuantías vinculadas a este producto financiero. Por lo tanto, de una forma global es probable que acabes pagando más. Si lo haces por medio de un intermediario, una gestora, deberás abonarles las cuotas correspondientes por la gestión.

Solicitar un periodo de carencia

El periodo de carencia de un préstamo se basa en solicitar un “periodo de gracia”, en el que se pide una exención de los pagos pendientes o de parte de los mismos. Normalmente, se concede cuando los importes son elevados y hay que negociar con el banco cuánto tiempo deseamos esta concesión, si durante unos meses o varios años. Dos es lo más habitual.

Durante este tiempo solo habrá que pagar los intereses. De este modo, se abonan cuotas reducidas, pero hay que tener en cuenta que no se amortiza capital, ya que este sigue estando pendiente. Pasado el periodo de carencia se volverán a pagar los intereses junto al capital, de modo que las cuotas serán incluso más elevadas porque habrá que liquidarlas en menos tiempo y es posible que los intereses sean más altos. Por lo tanto, esta alternativa implica unos riesgos importantes, ya que finalmente tendremos un gasto superior.

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Modificar las condiciones del préstamo

Los préstamos a largo plazo suelen revisarse anualmente, con la intención de ajustarse a las circunstancias del mercado y las situaciones de cada persona. Esto suele darse sobre todo con las hipotecas. Es por ello que si nos vemos en un momento extremo, podemos intentar renegociar con la entidad las condiciones, de tal modo que busquemos alternativas que, por ejemplo, supongan una modificación en los tipos de interés, las comisiones o los seguros que llevan asociados.

Cambiar de entidad o de producto

Podemos valorar si hay otras entidades que nos ofrecen unas condiciones más ventajosas en cuanto a los préstamos o créditos que ya hemos contratado con otros bancos. La cancelación puede conllevar unos gastos que has de valorar, pero a la larga tal vez te resulte mucho más rentable hacer este cambio.

En las hipotecas te puedes acoger a la subrogación, pero en estos casos solo es negociable el tipo de interés y el plazo de amortización, que se puede alargar. Otra posibilidad es la novación, que implica finiquitar el contrato que poseamos y firmar uno nuevo con la misma entidad, pero con unos requisitos mejores para nuestro bolsillo.

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Teresa Rey

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