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¿Te ha salido una ampolla? Aprende a explotarla correctamente

Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Martes 15 de octubre de 2019

2 minutos

Como bien es sabido, las ampollas son un tipo de lesión en forma de burbuja que aparece en la piel

Aprende a explotar una ampolla correctamente

Las ampollas son una de las lesiones más frecuentes debido a la facilidad de su aparición y las múltiples causas que la provocan. El rozamiento de un calzado nuevo o inadecuado y las quemaduras son quizás las más comunes, pero no las únicas. También es posible que surjan por un proceso de congelación grave, ciertas infecciones de la piel, reacciones alérgicas que se manifiestan en la dermis, trastornos autoinmunes o enfermedades dermatológicas como la dermatitis de contacto y atópica, la porfiria o el impétigo.

Por lo general, las ampollas desaparecen por sí solas, sin embargo, es importante seguir unos cuidados básicos para que la herida no empeore y sufras complicaciones. Por ejemplo, puedes limpiarla con agua y jabón para evitar que se infecte, cúbrela con un vendaje o gasa estéril para prevenir posibles lesiones y, si fuera necesario, aplica sobre ella una pomada antibiótica, según aconsejan desde Sanitas (@sanitas).

Eso sí, lo más común suele ser explotarlas de inmediato, un gesto que no todos los expertos aconsejan y que puede incrementar el riesgo de infección y aumentar el tiempo de curación. No obstante, este paso también depende del tamaño y el contenido de la misma, que puede ser transparente, rosado o con sangre. ¿Cuándo debemos explotarla para evitar un agravamiento?

Aprende a explotar una ampolla correctamente

Desinfecta la ampolla concienzudamente

Tal y como aconsejan los expertos, si el líquido que hay en el interior de la ampolla es transparente y no desprende un olor desagradable, lo mejor es dejar que se absorba con el tiempo, pues no supone riesgo alguno. En cambio, si crees que la ampolla contiene pus, sangre o una sustancia similar que puede provocar lesiones o infecciones de mayor gravedad, lo mejor es explotarla y evacuar el contenido.

Para ello, puedes acudir al centro de salud más cercano si te da reparo o crees que no podrás hacerlo adecuadamente. Pero si estás preparado, lo único que necesitas es una aguja hipodérmica estéril, que puedes encontrar fácilmente en cualquier farmacia. Eso sí, antes de comenzar, es importantísimo que desinfectes la zona a conciencia. ¿Cómo? Con un lavado inicial con agua y jabón, y después con un producto antiséptico como la clorhexidina. Además, debes evitar el agua oxigenada, el alcohol o el Betadine.

Cuando la ampolla ya esté completamente limpia, debes pincharla con la aguja esterilizada y vaciar su contenido con ayuda de una gasa estéril. A continuación, y en contra de lo que muchas personas hacen, no debes retirar la piel sobrante, pues actúa como protección. Esta se secará a los pocos días y se caerá sola. Finalmente, aplica de nuevo el antiséptico y una crema regeneradora, y cubre la herida con un vendaje o apósito para evitar también las infecciones.

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