Alimentación

Desmontando mitos sobre los alimentos congelados: sus ventajas e inconvenientes

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Lunes 15 de julio de 2019

2 minutos

¿Pierden propiedades? ¿Llevan conservantes? ¿Se pueden volver a congelar?

Congelados

Sobre si los productos congelados son lo mejor o lo peor, hay opiniones para todos los gustos, pero el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (@sanidadgob) es muy claro a este respecto e incluye, entre los falsos mitos más extendidos, esa idea, bastante común, de que los alimentos congelados son menos nutritivos que los frescos.

En realidad, el valor nutricional de un alimento siempre va a depender de las condiciones exactas que presente en el momento de su consumo. No se puede generalizar. ¿Qué es más aconsejable, un pescado que lleva un par de días en la nevera y no ha sido conservado en las condiciones idóneas o uno ultra congelado, casi inmediatamente después de su captura?... No hay duda, si el proceso de congelación se ha realizado de manera correcta, el congelado gana “por goleada”.

Alimentos congelados (Bigstock)

Verdades, falsedades y temas confusos

Existe unanimidad al considerar que, con las técnicas actuales de congelación industrial, un alimento que haya sido congelado, cuando está en su mejor momento, va a conservar inalterables todas sus buenas propiedades. El congelado industrial se produce de manera mucho más rápida que el que puedes hacer en casa, lo que hace que el agua que contiene los alimentos se transforme, a gran velocidad, en minúsculos cristales que no van a afectar a la textura del producto, por lo que, cuando lo descongeles (ese es otro tema) volverán a transformarse en agua devolviéndote el producto igual que antes de congelarlo. Es falso que se “pierdan” vitaminas, minerales o ácidos esenciales en este proceso.

Otro mito, que no tiene fundamento alguno, es el que “acusa” a los congelados de contener numerosos conservantes y productos químicos. Los conservantes y estabilizantes se emplean para prolongar las buenas propiedades de un producto fresco. En uno congelado no tienen sentido.

Los defensores de los congelados destacan, con razón, la seguridad que implica el proceso de someter un alimento a temperaturas de -18º (incluso inferiores) a la hora de evitar la proliferación de bacterias o parásitos. Como ejemplo, el caso del anisakis que presentan algunas especies de pescados que siempre deben congelarse.

No todo queda igual

Hay que reconocer que algunos alimentos, especialmente frutas y verduras, no quedan igual tras un congelado “casero”. No ocurre lo mismo con los productos industriales que tienes en el súper. El motivo es el ya descrito (tu congelador no tiene la misma potencia). Aún así, los nutrientes siguen en esas verduras que tiene un aspecto un poco “desmejorado”.

Respecto a si se puede volver a congelar un alimento ya descongelado, en principio sabemos (de toda la vida) que no, pero algunos informes recientes apuntan a que ciertos alimentos sí podrían volver a “recongelarse” siempre que el proceso de descongelación se haya realizado en unas condiciones muy concretas, a temperaturas determinadas y sin cambios bruscos… tú decides.

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