Alimentación

Etiquetas de los alimentos: ¿Sabemos lo que comemos?

65ymás

Jueves 2 de abril de 2020

3 minutos

Casero, natural, marinado...vocabulario engañoso de la industria para confundir al consumidor

Etiquetas de los alimentos: ¿Sabemos lo que comemos?

Tanta alerta alimentaria durante este verano ha hecho que cada vez miremos los alimentos con más recelo. Aunque existen recomendaciones básicas como evitar los productos crudos o asegurarse de que lo que se consume se ha manipulado en un entorno limpio, hay muchos otros riesgos en los productos que consumimos y compramos en casa. En concreto, las etiquetas de los productos comprados en el supermercado, no son siempre lo que parecen con un vocabulario difícil de interpretar. A pesar del compromiso de los consumidores de alimentarse mejor y saber a ciencia cierta aquello que incluyen en su dieta, únicamente los expertos y las personas que realmente deciden informarse al respecto conocen a la perfección los términos y conceptos que forman parte del etiquetado de los productos. 

Ante esta situación, resulta fundamental conocer el vocabulario básico que utiliza la industria alimentaria para indicar los ingredientes que incluyen sus productos, así como las características que lo diferencian de la competencia. De ahí la importancia de comprobar siempre el etiquetado. Tal como expone la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU @consumidores), el término "natural" nos hace creer que el alimento en cuestión es más saludable, pero no siempre es así. "En realidad, el término 'natural' solo puede atribuirse al agua mineral natural envasada (la que se obtiene directamente de manantial), al yogur natural (con fermentos e ingredientes lácteos y sin aromas), a los aromas naturales (aditivos de origen vegetal o animal) y a las conservas al natural. En los demás casos, es una exageración", asegura.

Trampas en el etiquetado

Aunque cueste creerlo, en muchas ocasiones los ingredientes que protagonizan la imagen del envase no aparecen en el etiquetado, prometiendo algo que luego no cumplen. Esto ocurre, sobre todo, con las frutas y los yogures, cereales u otros productos que se basan en su sabor y aroma. No obstante, en lugar de incluir este alimento 100% natural, ocupan su lugar con componentes artificiales que lo imitan. Tal y como explica la OCU en uno de sus informes, el truco del porcentaje es uno de los más habituales. "En el envase pone bien grande 100% carne de pavo, por ejemplo, y al leer la lista de ingredientes (ya sabemos que si la tiene, no es un producto fresco ni natural), resulta que pone 85% pavo y el resto son agua, sal, especias, aditivos varios… ¿Cómo es posible?", asegura. "Ante eso debes leer que tiene un 85% de pavo, pero toda la carne que tiene (el 100% de ese 85%) es de pavo, no de otras procedencias", aclara dicho organismo.

Las trampas en la etiqueta:

  • Producto cárnico: Es un producto que no solo lleva carne (del tipo que sea) sino que se puede complementar con agua, conservantes, colorantes, etc…
  • Marinado: Son productos a los que les añaden agua, aditivos, aromatizantes y especias. Por eso en necesario ver la cantidad de producto que aparece en el envase y descontarla del peso total del paquete: la diferencia es todo lo que les comento; así es que no piensen en preparaciones “gastronómicas” porque no es lo habitual.
  • Preparado de..: Suele esconder muchas cosas que no son lo que vas buscando, por ejemplo, el preparado de carne, que no tiene por que llevarla.
  • Casero: Aunque todo parece indicar que se refiere a un producto sin aditivos, la realidad es que entre los ingredientes éstos proliferan.
  • Natural: Solo hay cuatro productos que realmente se pueden llamar naturales: yogur natural, aromas naturales, agua mineral de manantial y conservas de productos al natural. A pesar de esto se encontrarán con muchos productos identificados como “naturales” sin serlo. Por otro lado, el hecho de que un producto sea “natural” no implica que sea mejor que otro que no lo sea.
  • Sabor a ..: A diario vemos productos en los que se añade sabor a Piña, fresa, Limón, té...Sin embargo en la mayoría no supone ni el 5% de su composición. Por lo que lo mejor es huir de los aromas.
Los aditivos se indican en las etiquetas (bigstock)

 

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