Alimentación

Carne roja: ¿cuánta pueden comer los mayores a la semana? ¿Se tiene que limitar su consumo?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Lunes 13 de abril de 2020

3 minutos

Un nuevo estudio la vincula con la posibilidad de tener mayor riesgo de enfermedad cardiovascular

Cuánta carne roja pueden comer los mayores a la semana

Sobre el consumo de carne roja se han recibido en los últimos años distintas informaciones contradictorias. Hace unos años la Organización Mundial de la Salud (OMS), en concreto en el año 2015, alertó de que este tipo de carne junto con las procesadas eran posibles carcinógenos, y la roja en concreto podría incrementar el riesgo cardiovascular. Sin embargo, en 2019 un estudio realizado por el Consorcio Internacional de Recomendaciones Nutricionales (NutriRECS) aseguró que se carecían de pruebas concluyentes para afirmas que estos productos aumentaban el riesgo de enfermedad cardiovascular, cáncer o diabetes. Analizaron doce ensayos clínicos en los que participaron más de 54.000 personas y no se halló tal asociación. Por este motivo recomendaron que cada persona siguiera con su consumo habitual en este sentido.

Enfermedad cardiovascular

Sin embargo, se siguen realizando investigaciones en este sentido y la última se ha efectuado recientemente de la mano de Northwestern Medicine y la Cornell University de Chicago (Estados Unidos), publicado por la revista JAMA Internal Medicine. En este se concluye que comer carne roja, procesada y aves de corral se relaciona con un riesgo de entre el 3 y el 7% mayor de enfermedad cardiovascular y un 3% mayor de todas las causas de muerte.

Desde el punto de vista de Victor Zhong, profesor asistente de Ciencias Nutricionales en Cornell y autor principal del estudio, pese el informe citado en el que se indicaba que comer estos productos cárnicos no era perjudicial para la salud, esta indicación no está del todo en sintonía con lo que dice la ciencia. Modificar la ingesta de estos alimentos “puede ser una estrategia importante para ayudar a reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte prematura a nivel de la población", asegura el experto. De hecho, añade que su análisis demuestra de forma sólida ese vínculo con enfermedad cardiovascular y la mortalidad.

Carnes rojas y carnes blancas (bigstock)

Este estudio halló también una relación entre la ingesta de aves de corral y la enfermedad cardiovascular, en concreto, un riesgo 4% mayor de desarrollar esta patología para quienes tomaron dos porciones por semana. No obstante, en este caso los resultados son insuficientes como para hacer una recomendación sobre el consumo en este sentido.

En cuanto al pescado, cabe destacar que no se encontró un vínculo entre su consumo y el padecimiento de trastornos del corazón.

Lo que se sabe hasta ahora respecto al cáncer es que “la evidencia más fuerte, aunque todavía limitada, de asociación con el consumo de carne roja es para el cáncer colorrectal. También hay evidencia de enlaces con cáncer de páncreas y cáncer de próstata”, informan desde la Organización Mundial de la Salud.

Roja y procesada

Este organismo entiende por carne roja la carne muscular de los mamíferos: carne de res, ternera, cerdo, cordero, caballo y cabra. Mientras que la procesada es la que se ha sometido a algún procedimiento de transformación como la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado, u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación. La mayoría de las carnes procesadas contienen carne de cerdo o de res, pero también pueden contener otras como las rojas, aves, menudencias o subproductos cárnicos tales como la sangre. Dentro de este tipo están las salchichas, los embutidos, la que está en conserva, la seca o cecina, la enlatada, las preparadas y la salsa que la tienen como base.

Desde este organismo advierten que la forma en que se cocine también puede contribuir a que se incrementen los riesgos cancerígenos, aunque todavía no se sabe hasta qué punto. Cocinar a temperaturas muy elevadas o estableciendo un contacto directo de la comida con una llama o una superficie caliente, como la barbacoa o la sartén, incrementa la posibilidad de la aparición de ciertos tipos de químicos cancerígenos.

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Las recomendaciones

Así pues lo que se recomienda en general no es dejar de comerla pues también aporta elementos positivos para su salud. Lo que hay que hacer es moderar su consumo. El riesgo aumenta con la cantidad de carne consumida, pero los datos disponibles para la evaluación no han permitido concluir si existe un nivel seguro.

El Grupo de Trabajo de Nutrición de la Sociedad Española de Epidemiología realizó una estimación a partir del trabajo realizado por NutriRECS y que se publicó en Annals of Internal Medicine. De este modo, llegaron a la conclusión de que “con solo reducir en tres las raciones de carnes procesadas a la semana se evitarían al menos 5.500 muertes anuales en la población española de 40-80 años. Así pues, “el beneficio de reducir el consumo de carne procesada es enorme (el doble que evitar todas las muertes por accidente de tráfico).” Los expertos de esta sociedad aseguran además que reducir la ingesta de estos productos cárnicos no solo aporta beneficios para nuestra salud, también implica aspectos positivos para la sostenibilidad del planeta tanto en la actualidad como para las generaciones futuras.

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