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Las lentes trifocales, lo último para tratar las cataratas y la presbicia en mayores

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Miércoles 1 de enero de 2020

3 minutos

Una novedad oftalmológica que recupera las funciones de un cristalino deteriorado con la edad

Lentes trifocales

Las novedades en el mundo de la medicina no solo atañen a investigaciones punteras para descubrir, sobre todo, nuevos fármacos o nuevas vías para acabar con algunas de las enfermedades más graves. Esos pasos hacia el futuro, pensando en mejorar la calidad de vida de los pacientes, también se pueden encontrar en el campo de la salud ocular. ¿Lo último? Las lentes trifocales para ayudar a aquellas personas con cataratas o que padecen presbicia.

Así, en el primer caso aludimos a una opacidad que se produce en el cristalino del ojo (detrás del iris y la pupila) y que es un trastorno de la vista muy común en mayores de 40 años; mientras que la presbicia, que también tiene una acusada incidencia pasados los 45 años, es un defecto con el que el cristalino pierde elasticidad, con lo que se vuelve complicado ver de cerca con nitidez y enfocar distancias. Esta última se conoce de forma coloquial como vista cansada.

Estas son las afecciones de la vista más comunes que se tratan con este tipo de lentes, pero que también pueden resultar beneficiosas, (en estas situaciones serían lentes trifocales tóricas) en los casos de miopía, hipermetropía o astigmatismo. 

Las lentes trifocales, lo último para solucionar problemas de cataratas y presbicia en mayores

Lo bueno de las lentes trifocales

Las lentes trifocales suponen una solución muy eficaz para las personas mayores que padezcan estas afecciones del ojo. Un tratamiento que se centra en el cristalino: una de las partes más importantes del aparato visual. Este elemento, que evoluciona con el paso del tiempo, es el encargado, entre otras funciones, de:

  • Desviar los rayos de la luz para que las imágenes se formen de manera nítida en la retina, sea cual sea la distancia a la que se encuentre el objeto que vayamos a observar. 
  • Sirve de referencia al cerebro a la hora de calcular la distancia entre objetos y nuestro campo visual. 

“Dentro de nuestro ojo hay una lente que se llama cristalino. Esa lente actúa como el zoom de una cámara de fotos y nos permite ver a varias distancias. Según nos vamos haciendo mayores, va perdiendo esa capacidad de enfocar, apareciendo lo que se llama presbicia o vista cansada, por lo que dejamos de ver bien de cerca y empezamos a necesitar gafas para enfocar bien a esa distancia”, explican desde el Instituto de Microcirugía Ocular (@imobarcelona).

En líneas generales, las lentes trifocales son un tipo de lentes intraoculares que mejoran la visión y permiten ver con calidad, sea la distancia que sea. Eso sí, como siempre ocurre en medicina, pese a que los resultados generales son satisfactorios, no se puede aplicar ese rasgo positivo al 100% de los pacientes. Sin embargo, dicha insatisfacción se produce en pocos casos y se manifiesta en forma de algunas infecciones, hemorragias expulsivas o un ligero descenso de la calidad de visión, sobre todo si el paciente padecía de antemano el síndrome del ojo seco.

Las lentes trifocales, lo último para solucionar problemas de cataratas y presbicia en mayores

Para los que sí acierten con este tratamiento, la aplicación de este tipo de lente, que salió al mercado hace menos de una década, se hace por medio de una operación con la que se extrae el contenido del cristalino (gracias a una técnica que recibe el nombre de facoemulsificación) y se implanta la lente bien centrada dentro de la cápsula del cristalino, donde antes estaba este. Todo se hace de forma ambulatoria, el paciente no tiene que ingresar en ese centro sanitario y se aplica una anestesia tópica, es decir, en forma de gotas

El hecho de que la lente esté bien centrada es esencial para que "los efectos multifocales sean siempre concéntricos al eje visual", detallan estos especialistas sobre las lentes trifocales de última generación que, además, permiten que el paciente perciba menos halos o deslumbramientos nocturnos, algo que suele producirse más con el empleo de lentes bifocales. 

El día después de la operación

Aplicado a la vida cotidiana, esto significa que el paciente, en la mayoría de los casos, recupera su rango de visión completo y puede desempeñar todo tipo de actividades sin tener que utilizar ni gafas ni lentillas

Un adelanto que además se ajusta a las necesidades y características visuales de cada paciente, ya que no es lo mismo una lente trifocal para una persona que usa mucho el ordenador, que para otra que necesita una mejor vista de lejos para conducir. Algo que esa persona comprobará casi al día siguiente de la intervención, ya que el cerebro y el ojo se van adaptando rápidamente a esa nueva visión, un proceso conocido como neuroadaptación.

Pese a todo, es normal que a las 24 horas se vea algo borroso, pero entra dentro de lo esperado, como le comentará su oftalmólogo en la primera revisión para comprobar que todo sigue perfecto.

Eso sí, durante los días posteriores, y como te recomendará tu médico, lo mejor es que no leas, ni cargues peso ni hagas esfuerzos con la vista. Pasada esa semana de cautela, se puede empezar a hacer una vida de lo más normal.

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