Salud

El aumento del deseo sexual puede mejorarse prestando atención a los hábitos y a la dieta

Ignacio Casanueva

Lunes 30 de noviembre de 2020

3 minutos

Cómo aumentar la libido
Ignacio Casanueva

Lunes 30 de noviembre de 2020

3 minutos

El estrés, las tensiones diarias, el cansancio… pueden pasar factura no solamente a tu cuerpo, sino también a las personas con las que convives. Y una de ellas, es el apetito sexual.

Es sabido que en una relación la parte sexual varía, al mismo tiempo que evoluciona la relación. A veces, estos momentos íntimos se ven reducidos en número y puede llegar a pasar factura a la relación con la pareja. La libido es el término que se usa en medicina y psicoanálisis de manera general para denominar a este deseo. Un deseo que no solamente está relacionado con la psique, sino que nuestro cuerpo también tiene influencia sobre él. De esta forma, podremos influir en la libido mirando nuestra alimentación, así como los hábitos que llevamos.

Por un lado, está nuestra dieta. Mantener una buena alimentación hará que nuestro organimso esté siempre en buena forma, pero podemos darle un plus con estas comidas:

propiedades y beneficios de las fresas

 

Fresas y frambuesas: Las semillas de estos frutos contienen niveles altos de zinc, un mineran que ayuda a despertar el deseo sexual.

Frutos secos: Gracias al zinc y magnesio mejoran notablemente el rendimiento sexual. Bastará con un puñado al día de nueces, cacahuetes o almendras.

Aguacate: En este caso contiene Vitamina E, también conocida como la “vitamina del sexo”, un macronutriente que está en grandes cantidades en este fruto.

Ginseng: A diferencia del chocolate o el vino, sus efectos se producen a nivel fisiológico, sobre los órganos que intervienen en el acto sexual, no sobre el cerebro. Su ingesta mejora la calidad de la erección, aumenta el flujo sanguíneo y la relajación del músculo liso cavernoso.

Azafrán: Estudios de la Universidad de Guelph encontraron que esta especia incrementaba el apetito sexual.

Ostras: Es un clásico, pero aunque nos e ha encontrado una relación entre su ingesta y el despertar del apetito sexua, sí que sus altos contenidos en zinc podrían ayudar a ello.

Además de nuestros platos, también hay hábitos en nuestro día a día que pueden hacer que releguemos al acto sexual a un segundo plano. Por ejemplo, después de la rutina, un ritmo acelerado, en lo último que pensemos es intimar. Pero hay que darle prioridad, tenerlo en mente. Pequeñas prácticas como masajes, caricias, o creación de fantasías pueden abrir la puerta del deseo. Y si estas no fueran suficientes, podemos prestar atención al tiempo de estimulación (para alargar todo el acto), así como echar mano de fantasías y juguetes sexuales, una forma de introducir novedad en la relación y luchar contra la monotonía.

Si nada de lo anterior diera resultado, siempre quedarán las terapias de pareja con sexólogos, profesionales expertos  que podrán resolver el problema.

El deseo por nuestra pareja siempre estará presente, solamente tenemos que avivarlo para que entre los dos sigan saltando chispas.