Cuídate

Cuídate de forma saludable con los primeros rayos de sol de la primavera

Victoria Herrero

Jueves 4 de abril de 2019

2 minutos

No te pases horas tumbado, evita las horas centrales del día y ponte tu crema protectora

Consejos para los primeros rayos de sol (bigstock)

La llegada de la primavera supone para muchos un soplo de alegría por esos días con más horas de luz, esas temperaturas más templadas y los primeros rayos de sol que vemos nada más levantarnos. Una euforia que hace que nos lancemos en busca del ansiado "lorenzo" para que nuestra piel vaya tomando un tono algo menos blanquecino. Sin embargo, pese a lo que pueda pensarse, estos rayos de sol también son perjudiciales si no los recibimos de forma gradual y con la consiguiente protección

Y es que, con las debidas precauciones, el sol nos trae unos fantásticos beneficios, como apuntan desde el Grupo IMQ (@ImqEuskadi). "La luz solar es imprescindible para absorber mayores cantidades de calcio y fósforo en nuestro organismo y también ayuda a la síntesis de la vitamina D. Además, hay evidencias de que su déficit puede jugar un importante papel en el desarrollo de otras enfermedades, como ciertos tipos de asma o la artritis reumatoide".

Preparar la piel para la exposición al sol

El primer paso saludable es preparar nuestra piel tras meses oculta bajo prendas y prendas de ropa. Por tanto, es el momento de exfoliar y limpiar a fondo nuestro cuerpo, incluido el rostro. Una forma tanto de estimular la circulación linfática y sanguínea de nuestra dermis, así como ayudarla a oxigenarla y a que se regeneren las células. Una vez hecho esto, conviene aplicarnos nuestra protección solar diaria. En este sentido, es necesario proteger nuestro rostro los 365 días del año, incluso usando maquillaje en el caso de las mujeres. Lo mejor es este caso pasa por optar por un producto con fotoprotector adecuado según el tipo y tono de piel, siendo primordial que no sea de menos de un 15 de SPF.

Para esos días de más calor y en los que sobra la ropa, que no quede ningún centímetro de piel sin cuidar. Una protección que se debe aplicar de forma generosa y repetir cada par de horas, especialmente si hemos sudado o nos hemos bañado al aire libre. 

Nada de pasarse horas y horas tumbado

Como hemos dicho antes, nuestra piel todavía está despertando del invierno, por tanto no podemos exponerlo a la primera de cambio a horas y horas al sol. Así pues, empieza de forma gradual el primer día 10 minutos para ir poco a poco subido unos minutos cada día.

Obligatorios algunos consejos más:

  • Evita las horas centrales del día aunque sea primavera.
  • Dale un respiro a tu piel y permanece de vez en cuando en la sombra.
  • Resguarda tus ojos y tu cabeza del sol.
  • Hidrátate correctamente.
 
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