Cuídate

Mascarillas naturales para cuidar la piel de un rostro maduro

Mariola Báez

Sábado 23 de marzo de 2019

2 minutos

Algunos alimentos pueden aportar a la dermis los nutrientes que necesita actuando desde el exterior

Mascarillas naturales (bigstock)

Cuidar la piel para conservar su juventud no es solo una cuestión de estética. La capa externa de la dermis actúa como barrera protectora frente a los agentes externos, por lo que procurar que esté en buenas condiciones no solo servirá para vernos bien, sino para sentirnos mejor. La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) señala dos conceptos básicos que debemos plantearnos a la hora de elegir cualquier producto de cuidado facial: hidratación y nutrición.

A medida que los signos de envejecimiento cutáneo se hacen visibles con el paso de los años, la piel madura requiere especial vigilancia para que esos dos conceptos estén siempre en sus niveles óptimos. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) explica que la piel de las personas mayores va perdiendo su elasticidad y se vuelve más fina y seca. Por eso, las mascarillas que puedan aportar hidratación y nutrientes extra serán siempre bienvenidas

Cómo puedes preparar mascarillas naturales sencillas y eficaces

Plátano, aguacate, miel, yogur, frutos rojos… sabemos que los alimentos son la principal fuente de la que obtener las vitaminas, los minerales, los antioxidantes o los aceites esenciales que necesitamos para seguir una dieta equilibrada, pero a veces no aprovechamos todo su potencial para nutrir la piel desde el exterior, transformándolos en mascarillas capaces de suavizar e iluminar el rostro de manera casi inmediata. Algunas de las más efectivas y fáciles de preparar que puedes probar son:

  • Aguacate y miel. Tritura medio aguacate y mézclalo con una cucharada de miel. Extiende por el rostro (excepto contorno de ojos y labios) y deja que la mascarilla actúe 20 minutos nutriendo la piel en profundidad. Retira con agua templada.
  • Plátano, avena y miel. Otra “bomba” nutritiva capaz de revitalizar las pieles más secas y apagadas. Aplasta un plátano con tenedor, añade copos de avena muy triturados y la infalible cucharada de miel. Procede igual que en el caso anterior.
  • Yogur batido con fresas trituradas. Con esta mascarilla, además de refrescar y rehidratar la piel, puedes tener un suave exfoliante que mejore la posible descamación sin dañar el cutis. Antes de retirarla, masajea sin presionar y, así, las pequeñas semillas de las fresas eliminarán cualquier impureza.
  • Yogur y pepino. Hidrata, refresca y tonifica. Añade un pepino rallado a un yogur, remueve ligeramente y aplica la mascarilla en el rostro dejando actuar entre 20 y 30 minutos.
  • Clara de huevo y miel. La proteína de la clara de huevo es perfecta para tratar una piel madura. Bátela y mezcla con miel. Deja secar la mascarilla sobre la piel de la cara y, una vez seca, retírala (saldrá como si fuese un papel film). Además de nutrir, tendrás un efecto “lifting” que nada tiene que envidiar a los cosméticos más caros.
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