Fisioterapia

Ejercicios sencillos para aliviar el dolor leve en la zona del cuello y de las cervicales

Mariola Báez

Lunes 29 de abril de 2019

2 minutos

La rigidez o la sensación dolorosa pueden dificultar el movimiento natural de la cabeza

Ejercicios dolor de cuello (Bigstock)

Una mala postura al dormir, un movimiento brusco o pasar horas leyendo o frente al ordenador, con la mirada fija y permaneciendo estáticos, son causas habituales de ese molesto dolor en el cuello que provoca un verdadero malestar.

Es algo que ocurre y a lo que, en principio, no hay que dar demasiada importancia, pero si ese dolor es persistente, se repite con frecuencia o aparece justo cuando nos movemos, y no en reposo, podría ser síntoma de alguna patología que necesitaría un tratamiento específico. La Sociedad Española de Reumatología (SER) explica que la cervicalgia, que es como en medicina se denomina al dolor de cuello, es una de las señales que podrían indicar artrosis cervical.

Cómo aliviar las molestias por una mala postura

Cuando se trata de un simple dolor, que resulta evidente que es fruto de una contractura muscular pasajera o de la tensión acumulada en la zona de las cervicales después de un día estresante, profesionales fisioterapeutas aconsejan una serie de ejercicios sencillos que pueden aliviar de manera notable las molestias que surgen al mover el cuello, consiguiendo, además, acelerar la recuperación para que el dolor desaparezca lo antes posible y recuperemos nuestro bienestar.

A la hora de hacer los ejercicios de cuello, es importante estar en una posición cómoda, mejor sentados, con la espalda recta sin tensionarla y manteniendo, en todo momento, una respiración normal y fluida. Los expertos también recuerdan que es normal sentir molestias al comenzar los ejercicios, aunque, lógicamente, ese dolor nunca puede llegar a ser insoportable y debería ir disminuyendo a medida que la musculatura se adapta a la exigencia que le estamos demandando. Si al hacer los ejercicios el cuello te duele demasiado, debes parar inmediatamente.

Si te has levantado con tortícolis, prueba a sentarte en una silla y lentamente gira el cuello hacia la derecha intentando no elevar tus hombros. Mantén la postura unos segundos y, seguidamente, realiza el giro hacia el lado contrario. Es un movimiento simple, pero hacerlo con el cuello absolutamente agarrotado no es tan fácil. La efectividad radica en hacer el giro muy despacio, para dar tiempo tanto a las cervicales como a los músculos del cuello, a eliminar, progresivamente, la tensión acumulada y recuperar su posición habitual.

Un segundo ejercicio consiste en hacer lo mismo pero, esta vez, inclinando la cabeza poco a poco hacia adelante y repetir, posteriormente, hacia atrás. En este caso, lo importante es evitar echar toda la cabeza (y medio tronco) hacia adelante. El movimiento eficaz consiste en conseguir que solo se muevan las primeras vértebras de tu columna.

Para completar la sesión, actúa de la misma manera pero, ahora, girando la cabeza lateralmente, para que sean esos músculos de los lados de tu cuello los que se estiren lentamente y poco a poco, notes alivio.

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