Salud

Aumentan los dolores de mandíbula: ¿Son por culpa de la mascarilla?

Rosa Roch

Foto: BigStock

Miércoles 16 de diciembre de 2020

1 minuto

Aumentan los dolores de mandíbula: ¿Son por culpa de la mascarilla?
Rosa Roch

Foto: BigStock

Miércoles 16 de diciembre de 2020

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Empezábamos este año 2020 con la ilusión y las preocupaciones de todos los años y con la esperanza de que fuera un poco mejor -siempre hay que pensar así-, que el año anterior. Lo que no podíamos imaginar es que una pandemia asolara el mundo y que nuestras vidas se verían tan alteradas como lo están siendo.

Los días y semanas han ido pasando y ya llevamos nueve meses conviviendo con el Covid-19. Hemos dejado atrás el contacto social, los besos y los abrazos entre amigos y familiares y mantenemos distancia social; hemos aceptado, con más o menos agrado, las restricciones, el toque de queda, ¡el confinamiento! Y también, hemos aprendido nuevas medidas de higiene, a lavarnos correctamente las manos, a utilizar geles hidroalcohólicos y a usar mascarilla, una medida, esta última, que veíamos muy lejana, del mundo oriental, y ahora nos parece casi natural llevar mascarilla.

Es cierto que la mascarilla es una barrera efectiva ante los contagios, no solo del Covid-19, también de refriados y gripe, pero, si bien llevarla tiene sus pros, también tiene sus contras: dolor mandibular y dolor en la zona posterior del pabellón auricular, además de cefaleas.

 

Mascarilla y dolor mandibular

 

Carles Subirà Pifarré, médico especialista en estomatología y director del Departamento de Odontoestomatología de la Universitat de Barcelona (@UniBarcelona), en un artículo publicado en The Conversation (@Conversation_E ) señala que en los últimos meses ha aumentado el número de pacientes que refieren dolor mandibular. Este tipo de dolor, generalmente, está ligado a trastornos psicológicos como la ansiedad y el estrés o en personas que sufren alteraciones en la musculatura masticatoria. “El uso diario de la máscara -advierte el doctor Subirarà- podría aumentar este tipo de trastornos de la articulación temporomandibular. Movimientos habituales como empujar la mandíbula hacia adelante para sostener la máscara, para separarla de la boca y aumentar el espacio para la entrada de aire, incluso apretar labios y dientes como reacción al miedo de forma inconsciente y repetida, podrían fatigar y sobrecargar los músculos faciales”.

Una sobrecarga de la musculatura facial u otro tipo de trastorno en la articulación temporomandibular puede producir un dolor que acaba irradiándose hacia otras zonas de la cabeza, afectando a los oídos, las sienes, la frente…Y es que las gomas de las mascarillas que van sujetas por detrás del pabellón auricular pueden producir una presión que, al principio, parece leve, pero con el tiempo y el uso continuado de la mascarilla acaba convirtiéndose en más que molesto. El efecto es parecido al que producen las varillas de las gafas cuando estas no están del todo bien ajustadas.

Otra causa del dolor asociado al uso de la mascarilla es una mala respiración. La sensación de falta de aire hace que en muchas ocasiones uno termine respirando por la boca, lo que mantiene la mandíbula ligeramente caída en una posición que no es la natural, generando tensión muscular en la zona. También, aquellas personas que llevan gafas, para evitar que se empañen los cristales, intentan separar la mascarilla de la cara o estirarla para favorecer el paso de aire hacia los costados, en vez de que vaya hacia los cristales. Sea con un objetivo o con otro, lo cierto es que hacemos movimientos y adoptamos posturas que acaban repercutiendo en la musculatura facial y las articulaciones.

Una manera de reducir este dolor es recurrir a unos extensores de las gomas, ya sea con unas horquillas, con unas piezas dentadas de plástico que permiten ajustar las gomas de la mascarilla a la medida necesaria (se empezaron a comercializar al poco de hacerse obligatorio el uso de mascarilla), o decantarse por mascarillas con correas que vayan lazadas por detrás de la cabeza.

De momento, el uso de la mascarilla es necesario para el propio bien y para el ajeno. Llevarla correctamente nos protegerá y reducirá las molestias en la musculatura facial, las cefaleas y el dolor articular de la zona.

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