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La masturbación en la tercera edad: estos son los mitos más extendidos sobre dicha práctica

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Jueves 3 de febrero de 2022

ACTUALIZADO : Jueves 3 de febrero de 2022 a las 14:03 H

5 minutos

La obtención del propio placer sexual no entiende de género, edad o estado civil de una persona

La masturbación en la tercera edad: estos son los mitos más extendidos sobre dicha práctica
Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Jueves 3 de febrero de 2022

5 minutos

La masturbación es la obtención de placer sexual mediante la autoestimulación de los órganos genitales. Ni causa ceguera, ni deja sordo ni nada raro por el estilo. Masturbarse es una práctica sexual muy saludable y que hace más de la mitad de la población según algunos estudios.

Una población entre la que se incluyen muchas personas mayores, pues no hay que interrumpir dicha actividad por mucho que uno vaya cumpliendo años. Un dato al respecto, el 31% de los hombres británicos de edades comprendidas entre los 80 y los 90 años reconoce que todavía se masturba y mantiene relaciones sexuales placenteras. 

Y hacen bien, ya que practicar sexo resulta muy beneficioso para las personas de edad avanzada, como hemos comentado en alguna que otra ocasión. Una satisfacción física que hace que estemos más relajados, aumenten los niveles de dopamina, mejore la claridad mental y se mantenga sano nuestro corazón. 

Descartados esos mitos relacionados con el onanismo con los que hemos comenzado, no está de más que conozcamos otras creencias que llevan a error en este sentido. Una práctica que no entiende de género y que hay que vivir con total naturalidad ya sea en solitario y en intimidad o con la compañía que cada uno decida.

 

Mejora la potencia

Eso de que masturbarse, sobre todo en el caso de los hombres, hace que aumente el vigor y la potencia sexual es el primer mito que debemos desterrar. Más allá de ese placer que se pueda obtener, no hay evidencias científicas ni médicas que respalden que luego se responda más satisfactoriamente en un encuentro sexual con la pareja. 

De la misma manera, recurrir a la masturbación no logra que el clímax que se obtenga sea mejor o peor. Llegar al orgasmo con nuestra pareja dependerá de varios factores. De cómo nos encontremos (y se encuentre nuestro cuerpo) ese día, de la situación y de la comunicación y confianza que tengamos en la otra persona para expresarle qué nos gustaría experimentar y sentir. 

Sin embargo, en este caso sí podemos afirmar que este acto puede ayudar a la hora de prevenir la disfunción eréctil en los caballeros o la incontinencia urinaria en las mujeres. Algo que puede resultar interesante para aquellas personas que hayan cumplido los 65 años. 

Masturbarse provoca erupciones en la piel

Todo lo contrario. Durante esos minutos de placer, el cuerpo se relaja y como consecuencia los vasos sanguíneos se dilatan y eso hace que la piel tenga una mayor oxigenación. Sobre todo cuando ya tenemos una edad y ese rostro delata el paso del tiempo. Es decir, ganamos en vitalidad y brillo en las mejillas con esta divertida actividad que también podemos compartir con nuestra pareja como parte del juego sexual.

Nos puede salir pelo en las manos

Puede que no haya ni que explicar este mito por lo inverosímil que resulta, pero lo haremos. No es solo que se caiga el cabello, otra de las falsas creencias que circula desde hace años con la práctica de la masturbación es que nos empieza a crecer pelo en las manos. Algo que no tiene ni una sola base científica o médica que lo sustente, sobre todo por el hecho de que en las palmas es imposible ya que carece de folículos pilosos.

La masturbación en los mayores: estos son los mitos más extendidos sobre dicha práctica

Es algo que solo hacen los jóvenes, solteros o adictos al sexo

Nada más lejos de la realidad, pues esta práctica de auto placer no solo la llevan a cabo aquellos adolescentes de 17 años que no tienen pareja. Una persona puede ser mayor y tener pareja, pero eso no significa que no pueda dedicar un rato a su placer íntimo por medio de unas caricias, o usando un juguete sexual para lograr esa satisfacción. Este hecho tampoco implica que no sienta un deseo hacia su pareja o que esté falto de actividad sexual. Disfrutar de una placentera vida sexual no es incompatible con la práctica de la masturbación.

Además, cuando en un matrimonio o pareja se entra en cierta rutina que puede pasar factura en la intimidad, estos pequeños recesos de placer pueden ayudar a sobrellevar y mejorar la libido de años pasados. Y es que como apunta la sexóloga Verónica Vivero (@veronica_vivero), "masturbarse delante de nuestra pareja es una práctica que puede reportarnos múltiples beneficios y que, además, nos ayuda a reforzar ese vínculo que tenemos". 

Por último, hacerlo con cierta frecuencia no tiene por qué significar un problema psicológico u obsesión por el sexo. Visitar páginas web para adultos tampoco tiene que ser una patología, siempre que se recurra a ellas dentro de la normalidad.

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Victoria Herrero

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