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Signos del estrés en la piel de las personas mayores

Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Jueves 26 de septiembre de 2019

2 minutos

Aunque no se trata de una dolencia física, el estrés puede perjudicar notablemente tu salud

Signos del estrés en la piel de las personas mayores

El estrés se ha convertido en un estado emocional y físico casi perenne en la sociedad actual, sumida en un estilo de vida acelerado y lleno de preocupaciones. Quizás este es el motivo por el que muchas personas todavía no le dan la importancia que merece, pero el estrés puede desencadenar multitud de problemas en tu salud como, por ejemplo, cambios en el deseo sexual, malestar estomacal, dificultad para conciliar el sueño, dolor de cabeza, tensión muscular o fatiga extrema.

Sin embargo, si hay una parte del cuerpo que realmente sufre los efectos del estrés, esa es la piel, que además hace visible la situación que estás atravesando. Y no solo eso, el cabello y las uñas también pueden verse perjudicadas. ¿Cuáles son las consecuencias más comunes de este estado en tu piel?

Acné y psoriasis

Ambas afecciones están estrechamente ligadas al estrés, pues dichos episodios fomentan la aparición de los granitos, las escamas, el enrojecimiento y la inflamación que tanto les caracteriza. Cuando una persona padece ansiedad continuada, lo normal es que el sistema inmunológico se debilite, dejando vía libre a estas dolencias que deterioran el aspecto de la piel.

Urticaria

¿Sabías que cuando estás estresado tu cuerpo libera adrenalina y cortisol? Al mismo tiempo, estas dos hormonas provocan un desequilibrio en el organismo que desencadena la urticaria, una enfermedad de la piel que incluye lesiones cutáneas que causan ardor y comezón. Eso sí, esto suele ser más común en las personas mayores que tienen la piel sensible.

Psoriasis

Ojeras y arrugas

Aunque estén más vinculadas a otros factores como la edad o la falta de descanso, lo cierto es que el estrés puede empeorarlas considerablemente. En el caso de las arrugas, este estado anímico favorece la inflamación de la piel y la hace más propensa a la irritación, la flacidez, la sequedad o la pérdida de colágeno. El resultado es la aparición de arrugas y líneas de expresión que antes no tenías o el deterioro de las que ya vivían en tu rostro.

Deshidratación

Uno de los efectos del estrés es la desviación de los nutrientes que transporta la sangre a los músculos del cuerpo. Esto provoca que la piel no reciba la dosis adecuada, lo que motiva su deshidratación y la aparición de nuevas arrugas. Además, la piel tiende a lucir menos jugosa, firme y elástica, aumentando también la sensación de envejecimiento.

Rosácea

El estrés es uno de los factores que incita la aparición de rosácea, una afección que comparte síntomas con la psoriasis y la urticaria, como la inflamación de la piel o el enrojecimiento. No obstante, se diferencia de ellas en que también va acompañada de granos con pus. El problema reside en que el cuerpo genera más sebo cuando tu estado de ánimo está por los suelos.

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