Medicina general

¿Cuáles son las miocardiopatías más frecuentes entre los adultos mayores?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Sábado 16 de noviembre de 2019

4 minutos

Estas enfermedades, que afectan al músculo del corazón, pueden pasar desapercibidas durante años

miocardiopatías

Son muchas las dolencias, de índole diverso, que pueden afectar al estado y el funcionamiento del órgano vital encargado de bombear nuestra sangre. En el caso de las miocardiopatías, se caracterizan por tener algo en común: afectar únicamente al propio músculo del corazón, es decir, al miocardio. Como explica la Fundación Española del Corazón (@cuidarcorazon), no están relacionadas con problemas del sistema circulatorio, con el deterioro de las venas y las arterias o con disfunciones de las válvulas coronarias, sino con alguna anomalía o alteración en el miocardio, que suelen tener un origen genético, pero que también pueden estar causadas por enfermedades o agentes externos.

¿Qué tipos de miocardiopatías existen?

Existe un número considerable de miocardiopatías que pueden manifestarse a cualquier edad, incidiendo en los adultos mayores. En ocasiones, su diagnóstico no es sencillo porque todas presentan síntomas similares, que pueden llegar a confundirse con los de otras enfermedades propias de edades avanzadas. La principal diferencia entre las posibles miocardiopatías radica en el tipo de patología que presenta el miocardio y que hace que se clasifiquen en:

Miocardiopatías más frecuentes en mayores

Miocardiopatía dilatada

Es la más frecuente, según señalan cardiólogos expertos del Complexo Hospitalario Universitario de Ferrol. Su propio nombre lo dice, es la dilatación de las cavidades del corazón (ventrículos), lo que hace que pierda fuerza a la hora de bombear la cantidad necesaria de sangre que requiere el organismo. Las causas de ese daño en el tejido cardiaco y la progresiva dilatación del músculo no siempre resultan conocidas, aunque las más probables son una inflamación de las paredes del corazón (miocarditis), enfermedades de origen inmunitario o la ingesta de sustancias nocivas, como la que se produce cuando existe alcoholismo crónico.

Miocardiopatía hipertrófica

Hereditaria en el 90% de los casos, esta miocardiopatía se caracteriza por un anormal engrosamiento del tejido cardiaco que puede tener distintas consecuencias, desde acabar provocando algún grado de obstrucción valvular, hasta impedir que el corazón se relaje y pueda llenarse con toda la sangre que debe impulsar en cada latido. Se estima que 1 de cada 500 personas sufre esta enfermedad, que puede pasar desapercibida durante años.

Miocardiopatía restrictiva

Es la menos frecuente y al igual que la anterior se manifiesta por una imposibilidad del corazón de llenarse complemente para bombear la sangre a través del sistema circulatorio, pero en este caso la causa no es un engrosamiento del tejido sino una anómala rigidez lo que provoca los síntomas. El corazón no puede relajarse y, por consiguiente, no funciona al ritmo correcto.

Miocardiopatía arritmogénica

Esta cardiopatía, muy peligrosa si no es convenientemente detectada, ya que es causa frecuente de muerte súbita en personas jóvenes que desconocían que sufrían la dolencia, tiene origen genético. Una alteración del tejido a nivel celular, que suele afectar principalmente al ventrículo derecho, provoca la separación entre las propias células, que acaban dañadas o muertas y desencadenan fibrosis (endurecimiento del tejido) en puntos concretos. Para intentar “paliar el desperfecto”, el propio organismo hace que en esa zona se acumulen depósitos grasos que interfieren en el normal funcionamiento del corazón porque alteran la correcta llegada del impulso nervioso.

Miocardiopatías más frecuentes en mayores

Síntomas en personas mayores y posibles tratamientos

Los expertos señalan que los síntomas que avisan de una posible miocardiopatía son los mismos de la insuficiencia cardiaca. Hay que insistir en que algunas de ellas pueden estar presentes desde el nacimiento sin ser detectadas pero, a medida que se cumplen años, la patología que las origina (engrosamiento, debilidad o deterioro del músculo cardiaco) puede acentuarse. Como primera medida preventiva, no está de más recordar la importancia que tiene para la salud de las personas mayores las revisiones periódicas con el cardiólogo, ya que en muchas ocasiones es aquí donde una miocardiopatía puede ser descubierta.

Además, hay determinados síntomas que pueden alertar sobre su presencia. Entre los más frecuentes destacan:

  • Sensación de ahogo y disnea (dificultad para respirar).
  • Edema (hinchazón en pies, tobillos o abdomen), especialmente frecuente en el caso de miocardiopatía dilatada.
  • Vértigos y mareos, sobre todo tras realizar una actividad física aunque sea moderada.
  • Palpitaciones, latido anormalmente rápido o pulso irregular (miocardiopatía arritmogénica).
  • Náuseas y pérdida de apetito.

Al existir distintos tipos de miocardiopatías, los síntomas son muy diversos y ante cualquiera de ellos hay que acudir al especialista para detectar, con inmediatez, su origen y establecer el correspondiente tratamiento. Ecocardiograma, radiografía de tórax y electrocardiograma son algunas de las pruebas diagnósticas que consiguen identificar el tipo de miocardiopatía que puede estar alterando el funcionamiento del corazón.

En cuanto a los tratamientos, la mayoría de estas enfermedades tienen carácter crónico. El tratamiento farmacológico, las revisiones periódicas y los hábitos de vida saludables (especialmente importantes a la hora de evitar la hipertensión) permiten mantener las miocardiopatías bajo control y lograr que quien las padece pueda realizar con normalidad las actividades cotidianas.

En los casos más graves, también se puede recurrir a tratamientos quirúrgicos como la implantación de un marcapasos o de un desfibrilador interno, incluso pensar en un posible trasplante.

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