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Fibrosis en personas mayores: ¿qué tipos existen y cómo se trata?

Mariola Báez

Foto: Bigstockphoto

Miércoles 21 de agosto de 2019

2 minutos

Este término abarca enfermedades con origen y sintomatología muy distintas que conviene conocer

Fibrosis en personas mayores: ¿qué tipos existen?

Fibrosis es un concepto médico que hace referencia al desarrollo anormal de las fibras que forman el tejido conectivo. Ese crecimiento anómalo acaba provocando un engrosamiento y endurecimiento del órgano o zona corporal donde se produzca, causando complicaciones de distinta gravedad.

La fibrosis puede presentarse a nivel muscular, por ejemplo, como consecuencia de un desgarro, contractura o cualquier otro tipo de lesión. Cuando esto ocurre, el organismo intenta “auto repararse”, aumentando la producción de colágeno y desencadenando, con ello, el engrosamiento del tejido. En la mayoría de estos casos, la fibrosis resulta pasajera y desaparece, de forma progresiva, a medida que el músculo se recupera, aunque puede no hacerlo y requerir algún tipo de tratamiento de fisioterapia o incluso quirúrgico.

Fibrosis

Fibrosis quística y fibrosis pulmonar

No todas las enfermedades que incluyen el término fibrosis hacen referencia a una afección en la musculatura. La Federación Española de Fibrosis Quística (@FEFQ_CFspain) explica que esta es una dolencia crónica y hereditaria, que afecta principalmente a los pulmones y al aparato digestivo. La causa el gen CFTR, que provoca un espesamiento en la mucosidad y restos de secreciones, que se traduce en un aumento de las infecciones y procesos inflamatorios que pueden afectar, además de a los pulmones, a órganos como el hígado o el páncreas. Es una enfermedad poco frecuente, cuyos síntomas principales son las infecciones respiratorias repetidas y los problemas digestivos.

Además de este tipo de fibrosis, también existe la fibrosis pulmonar idiopática, una afección de origen desconocido que causa el engrosamiento y la cicatrización progresiva del tejido pulmonar (muy similar al tejido muscular).

Dificultades respiratorias, tos crónica, cansancio y fatiga sin un motivo que lo justifique, molestias en el pecho que pueden trasladarse a la espalda y coloración azul en uñas y dedos son algunos de los síntomas de esta grave enfermedad que señala la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (@SeparRespira). La fibrosis va dañando el tejido y mermando la capacidad respiratoria de los pulmones. Las medidas para frenar el avance de la enfermedad se centran en los tratamientos antifibróticos, en la oxigenoterapia y en los hábitos de vida saludables. En ocasiones, el trasplante de pulmón resulta imprescindible.

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