Medicina general

¿Qué es el síndrome de Shy-Drager y cuáles son sus síntomas?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Martes 6 de agosto de 2019

3 minutos

La incidencia más alta de esta extraña enfermedad se detecta en hombres mayores de 60 años

Síndrome de Shy-Drager
Mariola Báez

Foto: Bigstock

Martes 6 de agosto de 2019

3 minutos

Hipotensión Ortostática Idiopática o Insuficiencia Autónoma Idiopática son dos de los nombres con los que también se conoce esta patología, según señala la Federación Española de Enfermedades Raras (@FEDER_ONG). Se trata de una grave afectación neurológica, de carácter degenerativo, que puede tener manifestaciones muy diversas.

La Asociación Síndrome Shy-Drager (ASYD) explica que esta es una atrofia multisistémica (AMS) que va dañando el sistema nervioso hasta el punto de alterar funciones tan básicas como la presión arterial o la frecuencia cardiaca. La enfermedad fue descrita por primera vez en 1925, aunque fue en 1960 cuando los investigadores George Milton Shy y Glenn Albert Drager avanzaron que este síndrome podía tener su origen en una anomalía en el funcionamiento del sistema nervioso central. En España, el nivel de incidencia es muy bajo y los casos detectados afectan principalmente a hombres de entre 60 y 70 años.

síndrome Shy Drager

Principales síntomas y posibles tratamientos

Es una enfermedad de diagnóstico complicado y, en sus comienzos, suele confundirse con el Parkinson. La dificultad reside precisamente en los múltiples síntomas que pueden ser indicativos del Síndrome Shy-Drager, aunque la mayoría de las personas que lo sufren presentan tres alteraciones comunes: hipotensión, disfunción de la vejiga (incontinencia urinaria) y escasa sudoración.

Dependiendo de la gravedad y de los nervios que resulten dañados a consecuencia de la enfermedad, los síntomas pueden ser de lo más diversos: vértigos, desmayos, caídas frecuentes, parálisis facial, dolores musculares, dificultad en el movimiento, disfagia, problemas digestivos, apnea del sueño, demencia… Las patologías físicas y psíquicas se manifiestan al mismo tiempo, en mayor o menor grado, en esta enfermedad incurable que supone todo un reto para los investigadores que intentan identificar sus causas.

En cuanto al tratamiento, siempre dependerá de los síntomas que presente la persona afectada y en el intento de controlarlos en la medida de lo posible. Los fármacos para mantener la tensión arterial en los niveles correctos, evitando las consecuencias de su brusca bajada, suelen formar parte de la medicación básica en casi todos los casos.