Salud

Por qué unas personas envejecen más rápido que otras

Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Sábado 7 de febrero de 2026

4 minutos

Consuelo Borrás explica que el envejecimiento biológico empieza al finalizar el desarrollo

Por qué unas personas envejecen más rápido que otras. Foto: Bigstock.
Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Sábado 7 de febrero de 2026

4 minutos

El envejecimiento no empieza cuando aparecen las primeras arrugas ni cuando el cuerpo comienza a fallar, sino mucho antes de lo que solemos pensar. Según la evidencia científica actual, el proceso de envejecimiento biológico se inicia alrededor de los 25 años, justo cuando finaliza el desarrollo del organismo y comienza, de forma progresiva y silenciosa, el desgaste natural del cuerpo.

A partir de ese momento, no todas las personas envejecen al mismo ritmo. Aunque la genética tiene un papel importante, no es el factor decisivo. Los hábitos diarios -la alimentación, el descanso, la actividad física, la gestión del estrés o las relaciones sociales- influyen de manera determinante en la velocidad a la que envejecemos y, sobre todo, en cómo llegaremos a los últimos años de nuestra vida.

Así lo explica Consuelo Borrás Blasco, experta en Gerociencia y líder del grupo de investigación MiniAging del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, en una entrevista concedida a Europa Press Salud Infosalus. “No empezamos a envejecer cuando aparecen los síntomas visibles, sino cuando termina nuestro desarrollo. Alrededor de los 25 años ya somos adultos y es entonces cuando comienza realmente el envejecimiento”, señala esta catedrática de Fisiología de la Universitat de València.

Envejecer también ocurre por dentro

Borrás recuerda que el envejecimiento no es solo un fenómeno externo. A nivel interno, el organismo va acumulando cambios que, con el tiempo, reducen la capacidad de adaptación del cuerpo. “A medida que envejecemos, nos cuesta más responder al esfuerzo físico, aparecen dificultades visuales o disminuye la resistencia. Son alteraciones progresivas que afectan a nuestra calidad de vida”, explica.

Foto: Bigstock.
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Ante la pregunta de por qué algunas personas envejecen más rápido que otras, la investigadora es clara: la genética influye, pero el entorno y el estilo de vida pesan mucho más. “Tener antecedentes familiares longevos ayuda, pero la buena noticia es que la velocidad de envejecimiento está en gran parte en nuestras manos. Podemos hacer mucho para envejecer de forma saludable y mantener la independencia hasta el final de nuestros días”, subraya.

Claves para envejecer de forma saludable

Entre las recomendaciones básicas, la experta destaca la importancia de evitar hábitos tóxicos como el tabaco o el consumo excesivo de alcohol. “No se trata solo de no descargarnos la batería, sino también de saber cómo recargarla”, afirma.

Para ello, aconseja seguir una alimentación saludable basada en la dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, legumbres y aceite de oliva virgen extra, y con un consumo reducido de carnes rojas. A esto se suma la actividad física regular, que influye positivamente en el descanso, el metabolismo y el bienestar general.

El sueño también juega un papel esencial. Más allá de dormir muchas horas, Borrás insiste en la importancia de mantener una buena higiene del sueño, con horarios regulares y un descanso suficiente. Asimismo, señala que el estrés es difícil de evitar en la vida moderna, pero aprender a gestionarlo adecuadamente es clave para proteger la salud a largo plazo.

Relaciones sociales y contacto con la naturaleza

Otro aspecto fundamental del envejecimiento saludable son las relaciones sociales. Mantener vínculos positivos estimula la mente, fortalece las emociones y tiene un impacto directo en la salud. “Ayudar a los demás, sentirse útil y rodearse de personas con las que se mantienen relaciones sanas también nos ayuda a nosotros mismos”, destaca.

Foto: Bigstock.
Foto: Bigstock.

 

El contacto con la naturaleza es otro aliado importante. Salir al aire libre, recibir la luz solar y desconectar del entorno urbano contribuye a reducir el estrés y a mantener niveles adecuados de vitamina D, fundamentales para la salud ósea y general.

¿Habrá un elixir contra el envejecimiento?

En cuanto al futuro de la investigación, la experta reconoce que en las últimas décadas se ha producido una auténtica revolución en el estudio del envejecimiento. “Hace 25 o 30 años apenas despertaba interés, pero hoy hay una gran conciencia social y científica sobre la importancia de envejecer bien”, explica.

El desarrollo de fármacos y nuevas estrategias antienvejecimiento es prometedor, aunque Borrás advierte de que todavía se necesita más investigación para garantizar su seguridad y eficacia. En cualquier caso, recalca que estos avances nunca deben sustituir a los hábitos saludables, sino complementarlos. “Sabemos que el estilo de vida es lo que realmente marca la diferencia”, concluye.

Sobre el autor:

Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Redactora en prácticas

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