Preguntas

Relaciones médico-paciente: ¿qué deben saber los mayores de este vínculo?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Martes 4 de febrero de 2020

3 minutos

Se considera una relación humanitaria y humanizadora, basada en la ayuda y los cuidados, entre otros

Relaciones médico paciente qué deben saber los mayores de este vínculo

En octubre de 2019 la Organización Médica Colegial (OMC), presentó el Manual de la Relación Médico Paciente. Una guía que pretende ser un modelo de referencia para los profesionales de la salud presentes y futuros, y que se ha lanzado con el objeto de que esta relación se catalogue como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Desde la perspectiva de esta guía la relación médico-paciente se debe centrar en la persona, tal y como se ha hecho desde el origen de la humanidad, y destaca que ha de tender al auxilio del ser humano. Es, por tanto una relación humanitaria y humanizadora, en la que el médico proporciona compañía, compasión, consuelo, ayuda y cuidados.

Afectividad

Los médicos son conscientes de que en muchas ocasiones “curar es a veces, aliviar a menudo y consolar siempre”. Escuchar al paciente también, pero también tratar de transmitirle que una manera clara y legible un diagnóstico que a veces resulta difícil asimilar. Algo para lo que según manifiesta muchos de ellos, no les preparan y que tienen que ir aprendiendo durante el ejercicio de su profesión.

A lo largo del siglo XX se han producido cambios que han desembocado en una medicina centrada en la afectividad y en la que este vínculo se sustenta en el respeto y en la confianza recíproca. Hipócrates, hace más de 2.000 años definió las características de esta interrelación y en su opinión el médico debía reunir cuatro cualidades fundamentales: conocimientos, sabiduría, humanidad y probidad.

Condiciones que el médico Pedro Laín Entralgo resumió en tres parámetros: saber ponerse en el lugar del otro, sentir como el paciente y disponerse a ayudarle cuando ha de encarar dificultades, según explica el experto Héctor García Silva en el documento La relación médico-paciente.

Hospitalización en mayores

La importancia del paciente

Con el paso del tiempo el papel del paciente ha ido evolucionando, de modo que ahora está informado, formado y posee autonomía. Uno de los pasos más importantes en este sentido fue la Declaración de los Derechos de los Pacientes en el año 1973. En España, hubo que esperar hasta la Carta de los Derechos y Deberes del Paciente por el Instituto Nacional de Salud (@sanidadgob) en 1984 y la publicación de la Ley General de Sanidad dos años después, para que estos derechos quedaran formalizados desde el ámbito normativo.

Poco a poco se va desarrollando una nueva relación clínica en la que el paciente va ocupando un mayor protagonismo. Las principales enfermedades agudas se consiguen abordar, pero en su lugar los trastornos se cronifican. Esta da lugar a que los afectados sean más conscientes de lo que les sucede y busquen “ser más dueños de su propia patología”.

De este modo se va configurando un modelo en el que la toma de decisiones se realiza más focalizada en y por el paciente. Esta tiende a hacerse de una forma compartida que se traduce en un proceso comunicativo entre médico y enfermo, donde este de forma libre y voluntaria, recibe toda la información que necesita y toma una decisión en sintonía con el profesional de la salud. El principio de autonomía de la persona enferma adquiere, por tanto, un papel fundamental y ha sido clave en la nueva configuración de la relación clínica, según se especifica en el citado Manual.

En la actualidad, y en realidad desde siempre, este vínculo se ha visto amenazado por distintos factores. La intervención o influencia de diversos agentes e instituciones, pueden llegar a desnaturalizarla. Aspectos biopolíticos, económico e industriales, el cientifismo, la investigación, conflictos de intereses, formación o tradición constituyen algunos de ellos.

El servicio de cuidadores en hospitales para mayores: cómo funciona y dónde se puede solicitar

Nuevas tecnologías

El Manual recoge también el papel de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en Sanidad. Su inmersión es una evidencia imparable e incuestionable, sobre todo porque se están convirtiendo en una herramienta para mejorar la calidad asistencial, la gestión y la sostenibilidad del Sistema Sanitario. No obstante, hay una serie de barreras que deben vencerse para llegar a esa transformación plena. Se trata de cortapisas de carácter legislativo, organizativo, normativo, técnico y económico.

Su influencia está provocando que el entendimiento entre el profesional y el enfermo pase de ser paternalista a convertirse en un tándem colaborativo. Lo importante es que estas se vean como un apoyo, que no se pierda contacto y humanidad en el trato debido a su aparición, una preocupación que han manifestado algunos médicos.

Los beneficios de mantener una buena interrelación en estos casos son muchos, pues cuando el paciente se siente bien atendido y partícipe de lo que le sucede, se suele mejorar la adherencia al tratamiento. Esto repercute de forma positiva en su salud, y de forma paralela se reducen los recursos humanos y asistenciales. Al final calidad de vida del paciente experimenta una mejoría notable cuando percibe estas actitudes, consiguiendo a su vez un mayor control de su trastorno a la par que se reducen los costes sanitarios.

0

No hay comentarios ¿Te animas?