Preguntas

¿Te resulta insoportable el sonido que hacen las personas al comer?

Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Jueves 5 de septiembre de 2019

3 minutos

La misofonía es un trastorno psicológico que genera un gran estado de estrés en los pacientes

¿Te resulta insoportable el sonido que hacen las personas al comer?
Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Jueves 5 de septiembre de 2019

3 minutos

¿Te alteras al oír a una persona mascar chicle? ¿Y cuándo alguien golpea un pequeño objeto repetidamente contra una mesa? ¿Y el sonido de una goma de borrar sobre el papel? Todos estos ruidos pueden pasar desapercibidos para la mayoría de la población, sin embargo, un grupo reducido de personas experimentan una gran ansiedad y malestar cuando entran en acción. Es más, estos estímulos auditivos desencadenan un estado de rabia y estrés inusitado que hace especial hincapié en su calidad de vida.

Detrás de esta sensación se encuentra una patología desconocida para muchos: la misofonía. Tal y como explican los expertos, se trata de una hipersensibilidad o baja tolerancia auditiva ante cierto tipo de estímulos, que no comparten característica alguna, lo que empeora aún más la situación.

Este término fue acuñado por primera vez en el año 2000 por los médicos estadounidenses Pawel y Margaret Jastreboff, quienes los introdujeron dentro de los trastornos psicológicos que pueden estar causados por experencias negativas acaecidas en el pasado. No obstante, ¿qué provoca realmente la aparición de esta curiosa afección?

Misofonía

Cómo se desarrolla la misofonía en el paciente

Al tratarse de un trastorno tan reciente y que afecta a un porcentaje tan reducido de la población, apenas hay estudios o trabajos que hayan investigado en profundidad los elementos que lo definen. Por eso, las causas no están claras, aunque la principal hipótesis apunta a una mala interpretación del sistema nervioso de ciertos estímulos auditivos y, en ocasiones, visuales. Además, una parte de la comunidad médica cree que tiene que ver con un deterioro en la corteza prefrontal medial, el mismo que produce los acúfenos.

Sea cual sea el origen de la enfermedad, lo que sí está claro es que suele ir acompañada de una sintomatología muy concreta, en la que destacan la agitación ante la aparición de dichos sonidos, dolor de cabeza o de estómago, irritabilidad, ansiedad e incluso un aumento de la frecuencia cardíaca.

Por otro lado, los ruidos más vinculados a la misofonía son aquellos que proceden de la boca (masticar, beber, besar o bostezar), los sonidos de la respiración (roncar o estornudar), el sonido ambiente (las teclas del ordenador, pasar las páginas de un libro o las agujas de un reloj) o los relacionados con la voz (susurrar o el uso repetitivo de las palabras), entre otros.

¿Existe tratamiento para la misofonía?

La misofonía no tiene cura, la única solución al respecto es intentar aliviar sus efectos a través de ciertas terapias y tratamientos. Por ejemplo, se suelen emplear dispositivos que produzcan un ruido blanco que disimule la fuente original de irritación, las terapias de entrenamiento que buscan concentrarse en un sonido agradable para cambiar el foco de atención y, en el peor de los casos, seguir un tratamiento psicológico que investigue si existe algún trauma o experiencia negativa que provoca esa alteración tan inusitada.