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¿Qué ocurre cuando nuestros leucocitos o glóbulos blancos están bajos?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Viernes 11 de octubre de 2019

3 minutos

Esta anomalía se suele detectar en un análisis de sangre convencional y hay que valorar sus causas

Qué ocurre cuando nuestros leucocitos o glóbulos blancos están bajos

ACTUALIZADO

Los leucocitos o glóbulos blancos son las células de la sangre que se encargan de combatir las infecciones. Los hay de diversos tipos y cada uno de ellos tiene una misión. Los linfocitos producen anticuerpos, mientras que los neutrófilos, los eosinófilos, los basófilos y los monocitos ayudan a destruir los microorganismos. A veces ocurre que se produce alguna alteración y los análisis de sangre detectan cantidades anormales de los mismos. Cada uno de estos trastornos está indicando que algo no funciona bien en nuestro organismo.

El recuento

Para valorar correctamente si hay algún tipo de anomalía y cuál puede ser la causa, por un lado se tiene en cuenta el recuento total de los glóbulos blancos, lo normal es tener entre 4.000 y 11.000 unidades por milímetro cúbico de sangre, y por otro los valores que nos da cada uno de ellos de forma individual.

De este modo, el número de glóbulos blancos forma parte del recuento sanguíneo completo que se hace en un análisis de sangre y cuya finalidad es saber cuáles son las concentraciones de células sanguíneas.

En los adultos mayores lo normal es tener entre el 22% y el 44% de linfocitos, entre el 0% y 7% de monocitos y de granulocitos, depende: neutrófilos (40-70%), eosinófilos (0-4%) y basófilos (0-1%). Aunque estos porcentajes varían ligeramente en función de cada laboratorio.

Análisis de sangre

Si se presenta una cantidad inferior del número total de glóbulos blancos, se dice que tenemos una leucopenia. Si al analizar cada leucocito se encuentran alteraciones, cada una de ellas tiene un nombre específico. Por ejemplo, si tenemos menos neutrófilos de los recomendados, entonces tendremos una neutropenia. En el caso de que nos ocurra lo mismo con los monocitos, será una monocitopenia, y así sucesivamente.

Si ocurre lo contrario, es decir, si los glóbulos blancos están altos, se produce una leucocitosis. En este caso, pueden aumentar todos los tipos o solo uno de ellos. Principalmente sucede con los neutrófilos (neutrofilia) y después con los linfocitos (linfocitosis).

La leucocitosis se origina por infecciones, intoxicaciones por plomo, alteraciones metabólicas o anemia aplásica, entre otros. Este trastorno se considera normal si se produce en algunas situaciones y sin que suponga un problema de salud, como durante el embarazo o después de realizar un esfuerzo físico intenso.

Como dato curioso destacar que, por ejemplo, en las personas que fuman más de dos paquetes al día, las cifras de neutrófilos suelen ser doces veces mayores que la población que no lo hace.

Glóbulos blancos

Médula ósea

La médula ósea de los huesos es la encargada de crear las células que circulan por nuestra sangre, es decir, los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. Si tenemos leucopenia, puede deberse a que los leucocitos se estén fabricando defectuosamente o que la propia médula ósea se encuentre dañada. Esto último puede suceder porque se haya expuesto a determinados tóxicos o por la acción de algunos fármacos, también en el caso de estar recibiendo quimioterapia o algún tipo de radiación.

Cuando el recuento de los glóbulos blancos es bajo, las probabilidades de infección aumentan, pero se han de valorar varios aspectos. Por ejemplo, qué cantidad de los mismos ha disminuido, el tiempo en el que se han mantenido esos niveles bajos y el tipo de las células que han sufrido la alteración. La ingesta de medicamentos como corticosteroides o agentes inmunosupresores también influye a la hora de evaluar hasta qué punto se va a producir este riesgo.

Escalofríos

Síntomas

Paralelamente, es importante tener en cuenta que, si tenemos los glóbulos blancos bajos, es posible que no se experimenten los síntomas propios de algunas de estas infecciones. En líneas generales, cuando estas se producen el cuerpo nos avisa mediante la aparición de inflamación, tos, esputo, formación de pus en el área dañada o un drenaje nasal mayor del habitual, sobre todo cuando afecta a las vías respiratorias.

Tendremos que acudir al médico inmediatamente si aparece fiebre alta repentina (superior a 38ºC), tenemos escalofríos o temblores, y si sufrimos un dolor intenso sin causa aparente.

Normalmente, esta anomalía se detecta cuando nos hacemos un análisis de sangre convencional. Es por ello que, antes de hacer nada, es el médico quien debe valorar el por qué se está produciendo. Para realizar un diagnóstico más preciso, probablemente nos mande alguna prueba adicional.

En función de lo que le indiquen los estudios, nos pautará el tratamiento más adecuado. Si estamos ante una infección, puede mandarnos antimicrobianos o antibióticos. En el caso de que el descenso se deba a la quimioterapia, se administran medicamentos tras cada ciclo para prevenir una pérdida excesiva de leucocitos.

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