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¿Cómo afecta el consumo excesivo de fosfato a la salud de los mayores?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Sábado 28 de marzo de 2020

3 minutos

Es un mineral relacionado con la formación de los huesos, pero un consumo excesivo puede ser nocivo

Cómo afecta el consumo excesivo de fosfato a la salud de los mayores

El fosfato es un electrolito del cuerpo, es decir, un mineral que lleva carga eléctrica cuando se disuelve en distintos líquidos corporales como la sangre. Este contiene a su vez fósforo, que junto a otro mineral, el calcio, interviene en la formación de los huesos y los dientes. Al mismo tiempo los fosfatos intervienen en la estructura celular, el transporte y almacenamiento de energía, el funcionamiento de las vitaminas y en otros procesos variados.

Ingerir las cantidades adecuadas de esta sustancia es importante por estos motivos, sin embargo, expertos de diversas sociedades científicas han alertado de que se está produciendo un consumo excesivo del mismo. ¿A qué se debe?

Cuidado con bebidas y procesados

Este electrolito se encuentra de forma natural en algunos alimentos como la leche, la yema de huevo, los cereales integrales, algunos frutos secos, ciertas carnes, el chocolate y los refrescos, principalmente. Los que se hallan en la leche y la carne se absorben más fácilmente que por ejemplo los que tienen los cereales. Respecto a los refrescos, las bebidas de cola poseen una gran cantidad del mismo, y esto puede hacer que su presencia en la sangre se eleve de forma importante.

Es precisamente el fosfato añadido, el que se incorpora de forma adicional a través de aditivos, conservantes y saborizantes, presente en estas bebidas y los alimentos procesados, el que resulta más nocivo para la salud. Principalmente y sobre todo porque además se absorbe con más facilidad que el que contienen de forma natural los alimentos.

Al día solo se necesitan 700 miligramos de fosfato, sin embargo en las dietas occidentales que priman en la actualidad se pueden llegar a consumir hasta tres gramos, lo que supone entre tres y cuatro veces más de lo que realmente se debería consumir.

Así lo han explicado los expertos de distintas sociedades científicas, entre las que se encuentran la Sociedad Española de Nefrología (SEN), la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (Alcer @FNALCER), la Organización Nacional de Trasplante (ONT @ONT_esp), la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica (Seden @SEDENenf), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen @SEMERGENMADRID), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC @semfyc) y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG @semg_madrid), que han lanzado una campaña para concienciar a la población de esta realidad.

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Los riñones

Un consumo elevado de este mineral puede ser un riesgo para las personas mayores de cincuenta años, fumadores, personas con diabetes, hipertensión u obesidad o con antecedentes familiares de enfermedad renal. Cuando se sufre hiperfosfatemia, es decir, una alta concentración de fosfato en la sangre y se tiene insuficiencia renal grave, ocurre que los riñones no son capaces de eliminar de las cantidades suficientes del mismo. A pesar de recibir tratamiento con diálisis, esta no resulta eficaz para la eliminación del electrolito y, por tanto, no sirve para reducir este riesgo.

Hay que tener en cuenta que a medida que se cumplen años la función renal experimenta un descenso, debido al envejecimiento del riñón, de modo que este no está igual de preparado para la eliminación del exceso de fosfato. Por lo tanto, las personas mayores han de tener en cuenta esta consideración a la hora de limitar el consumo de este elemento en la alimentación. Esto implica reducir las ingestas de alimentos procesados, que son los productos que más lo contienen, y en general a llevar una dieta saludable para preservar el buen estado de los riñones.

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Enfermedad renal crónica

Por otra parte, los impulsores de esta campaña aseguran que pese a los avances importantes que se han producido respecto a la enfermedad renal crónica, esta sigue creciendo en España. No solo por el envejecimiento de la población, sino por los estilos de vida poca saludables que cada vez están más instalados entre nuestros hábitos, y que son perfectamente evitables.

Este trastorno ha crecido cerca de un 30 por ciento en nuestro país en la última década, y el número de personas en Tratamiento Renal Sustitutivo ha superado por primera vez las 1.300 personas por millar de población. Si se sigue esta tendencia, “se convertirá en la segunda causa de muerte de nuestro país”, aseveran los especialistas.

Respecto a las cifras actuales de mortalidad por este motivo, cabe destacar que en la última década ha aumentado su peso como causa de muerte en España más de un 30 por ciento. Los datos de 2016 muestran que se produjeron 4.700 fallecimientos por este trastorno, lo que supone 13 personas al día. Al mismo tiempo, los científicos advierten que en 20 años un tercio de la población será mayor de 65 años o más, el principal segmento que presenta insuficiencia renal crónica. De modo que siguiendo esta tendencia, a lo largo de estas dos décadas se duplicará el número de pacientes de estas edades que tengan que acceder al tratamiento renal sustitutivo.

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